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Infecciones y enfermedades de transmisión sexual

Una infección de transmisión sexual (ITS) se produce cuando contraes un patógeno, un virus, una bacteria, un hongo o un parásito mediante el contacto íntimo de una relación sexual, mientras que la enfermedad de transmisión sexual (ETS) llega cuando este patógeno nos produce una enfermedad. Es decir, podemos tener una ITS sin ETS, pero no al revés. ¿QUÉ SON LAS ITS? Las infecciones de transmisión sexual son un conjunto de enfermedades infectocontagiosas que se transmiten de persona a persona por medio del contacto sexual. Las bacterias, los virus o los parásitos que causan estas enfermedades pueden pasar de una persona a otra a través del contacto con la sangre, el semen o los fluidos vaginales y corporales que puede producirse en el curso de una relación sexual. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), existen más de 30 tipos diferentes de bacterias, virus y parásitos que pueden transmitirse a través del contacto íntimo; algunos son curables, otros no; algunos síntomas obvios, otros no; y algunos pueden causar problemas graves de salud reproductiva a largo plazo. Por eso es importante estar al tanto de las ETS, somo se pueden transmitir, los problemas que pueden causar y como puedes protegerte a ti y a los demás. ¿CUÁLES SON LAS ETS MÁS FRECUENTES? Las 4 ETS curables más comunes son sífilis, gonorrea, clamidia y tricomoniasis. La sífilis, la gonorrea y la clamidia son infecciones bacterianas que se transmiten a través de los fluidos corporales y el contacto íntimo piel con piel o sexual, incluido el sexo oral, vaginal y anal sin protección, y también pueden transmitirse de madre a hijo durante el embarazo y el parto. La tricomoniasis es causada por un parásito microscópico que se transmite a través del contacto genital sin protección y, en casos extremadamente raros, se puede transmitir al compartir artículos personales.  Las 4 ETS incurables más comunes son la hepatitis B, el virus del herpes simple (VHS), el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y el virus del papiloma humano (VPH). Estos 4 virus se transmiten con mayor frecuencia a través del contacto íntimo de piel con piel o sexual, a través del semen, los fluidos vaginales y rectales, y de madre a bebé durante el embarazo y el parto. El herpes también se puede contagiar a través de los besos y el sexo oral. Tanto la hepatitis B como el VIH también se pueden transmitir a través de la sangre y el VIH también se puede transmitir a través de la leche materna. Pese a que estas infecciones no pueden curarse de forma permanente, actualmente existen tratamientos para controlar sus síntomas y sus posibilidades de contagio. ¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS MÁS COMUNES? Si mantienes una vida sexual activa, es recomendable hacerte pruebas para la detección de ITS periódicamente sin importar si tienes síntomas o no, debido a que mayoritariamente son asintomáticas. En caso de que se presenten síntomas, estos son los más comunes: ¿CUÁLES SON LAS CARACTERÍSTICAS DE CADA UNA? Clamidia La clamidia es una infección bacteriana del tracto genital. La clamidia puede ser difícil de detectar porque las infecciones de etapa temprana a menudo causan pocos o ningún signo o síntoma. Cuando se producen, los síntomas suelen comenzar entre una y tres semanas después de haber estado expuesto a la clamidia y pueden ser leves como una uretritis (inflamación de la uretra) y pasar rápidamente o prolongarse y producir una enfermedad potencialmente más grave llamada linfogranuloma venéreo. Principales signos y síntomas leves: Los síntomas más graves: Sífilis La sífilis es una infección bacteriana. La enfermedad afecta a inicialmente a los genitales, la piel y las membranas mucosas, y si no se trata, puede provocar daños permanentes afectando a otras partes del cuerpo y órganos. Los signos y síntomas de la sífilis suelen presentarse en tres etapas: primaria, secundaria y terciaria. También existen algunos casos en los que la sífilis se encuentra latente, en la que los análisis de sangre para detectar la bacteria dan positivo, pero no hay síntomas ni se desarrolla enfermedad. Etapa primaria Al principio, es posible que solo haya una pequeña llaga o úlcera indolora (chancro) en el lugar de la infección, generalmente en los genitales, el recto, la lengua o los labios, por lo que ésta puede pasar desapercibida al no ser vista ni producir síntomas. Estas llagas son SUPER contagiosas por lo que la infección se pasa muy fácilmente a otras personas durante el sexo. Etapa secundaria Si no es detectada y las bacterias continúan desarrollando el curso de la enfermedad, a medida que la enfermedad empeora, los síntomas pueden incluir los siguientes: Etapa terciaria Sin tratamiento, la bacteria de la sífilis puede propagarse y provocar graves daños en la salud proliferando en los órganos, siendo el daño más importante en esta etapa el producido sobre el sistema nervioso y el cerebro produciendo, ceguera, parálisis y demencia. Si no se trata, la enfermedad acaba produciendo la muerte. Algunos de los signos y síntomas en la última etapa de la sífilis incluyen los siguientes: También existe una afección conocida como sífilis congénita, que se produce cuando una mujer embarazada con sífilis transmite la enfermedad al feto. La sífilis congénita puede ser incapacitante, incluso mortal, por lo que es importante que las mujeres embarazadas con sífilis sean tratadas. Gonorrea La gonorrea es una infección bacteriana del tracto genital. Puede infectar pene, vagina, cuello uterino, ano y recto, uretra, garganta y ojos (aunque esto es poco común). Los primeros síntomas de la gonorrea generalmente aparecen dentro de los 10 días después de la exposición. Sin embargo, algunas personas pueden estar infectadas durante meses antes de que aparezcan los signos o síntomas, pudiendo transmitir igualmente la infección. Principales signos y síntomas: Tricomoniasis La tricomoniasis es una infección de transmisión sexual común causada por un parásito unicelular microscópico denominado Trichomonas vaginalis. Este organismo se propaga durante las relaciones sexuales con una persona que ya tiene la infección. En los hombres, el organismo generalmente infecta las vías urinarias, pero a menudo no causa síntomas. En las mujeres, la … Leer más

Buenos hábitos y ejercicio: 15 minutos que prolongarán tu vida

Tenemos vidas aceleradas, siempre nos falta tiempo. Este ritmo elevado nos obliga a ser selectivos con aquellas cosas que podemos hacer y esas otras que desterramos con un “ya lo haré cuando pueda”. Nosotros mismos somos víctimas de este status quo y por eso te proponemos varios cambios que puedes incorporar a tu vida y no te costarán más de 15 minutos al día: Alimentación. Una dieta correcta es el pilar sobre el que se cimenta nuestra buena salud. Se trata de una actividad tan importante como respirar o beber agua, por lo que tiene que ser equilibrada y completa. Adquirir el hábito de una alimentación adecuada implica tanto llevar una dieta equilibrada como realizar todas las comidas recomendadas al día. Planifica tu día teniendo en cuenta que tienes que llevar a cabo estas cinco pausas. Así, por ejemplo, levántate para ir a trabajar con antelación suficiente para poder desayunar. Hidratación. No existe ningún ser vivo capaz de vivir sin agua. De hecho, el 70% de nuestro cerebro está compuesto de ella y el 60% de la masa total de nuestro cuerpo también. A través de la respiración, de la orina e incluso de nuestra propia piel; el organismo pierde líquidos. Es importante mantener el cuerpo hidratado para que pueda funcionar de manera correcta, ya que algunas funciones como la regulación de la temperatura corporal se verían afectadas por la deshidratación. Existen dos maneras de ingresar agua en nuestro cuerpo: bebiendo líquidos y comiendo alimentos. Las frutas y las verduras son alimentos que tienen un alto contenido de agua y, por lo tanto, son comidas hidratantes. Evitar las sustancias tóxicas. A nadie le puede sorprender que el consumo de alcohol, tabaco y otros tipos de drogas sea perjudicial para la salud. Se tratan de sustancias tóxicas que destruyen nuestro organismo y generan dependencia, lo que puede terminar afectando a la vida personal de aquellos que las consumen. Sólo se aconseja el consumo moderado de algunas bebidas alcohólicas, como el vino o la cerveza, que pueden beneficiarnos si las incorporamos en pequeñas cantidades a las comidas. Descanso. Dormir bien es importante de cara a afrontar el día. El cuerpo necesita descansar para rendir de manera óptima y evitar el envejecimiento prematuro. Es recomendable dormir alrededor de 8 horas al día, pero esta cifra puede ser mayor o menor dependiendo de cada persona. Además, la falta de sueño puede desarrollar diferentes problemas como dolor de cabeza, dificultad para concentrarse o aumento de la propensión a padecer enfermedades mentales. Hay diferentes factores que afectan a nuestro descanso, desde la situación de nuestra vida personal a razones puramente químicas que tienen que ver con el padecimiento de otras patologías. En cualquier caso, lo mejor es que establezcas unos horarios y organices tu vida considerando que tienes que dormir las horas suficientes antes de levantarte al día siguiente. Higiene. La higiene es imprescindible para mantener un buen estado de salud tanto a corto como a largo plazo y depende de multitud de diversas acciones. La salud bucal, por ejemplo, depende en gran medida de la limpieza de la misma. Por tanto, cepillarse los dientes es una de las acciones mencionadas anteriormente, como ducharse y lavarse las manos con regularidad. De hecho, con el correcto lavado de manos podríamos evitar la transmisión de cerca del 20% de las enfermedades respiratorias. Pero ten en cuenta que si abusas del gel desinfectante limpiándote las manos de manera compulsiva, se te estropeará la epidermis en esa zona, llegando a sufrir sequedad, irritación e incluso heridas.  Por otro lado, mantener tus espacios limpios y no contribuir, en la medida de lo posible, a ensuciar los lugares compartidos con otras personas (ya sean zonas comunes o públicas), son maneras de ayudar a tu salud y la de los que te rodean. Salud mental. La Organización Mundial de la Salud trata la salud mental como “un componente integral y esencial de la salud”. Además, dice de ella que no sólo depende del padecimiento de enfermedades o trastornos, sino del “bienestar físico, social y mental”. Es cierto que multitud de factores afectan e intervienen en nuestro estado psicológico, pero es importante trabajar en nosotros mismos para que nos afecten lo menos posible. Tener una vida social sana y dedicarte a tus hobbies o hacer ejercicio son algunas cosas que pueden ayudarte a vivir más contento y a liberar estrés. Ejercicio. Practicar ejercicio es un hábito saludable que mejorará tu vida de manera significativa. La práctica regular proporciona varios beneficios entre los que se encuentra el desarrollo de la masa muscular o la desaceleración del deterioro de la misma; el aumento de la autoestima, ya que el cuerpo se fortalece; y la liberación del estrés. Hay que tener en cuenta que los ejercicios a realizar han de ser totalmente personalizados, lo que se traduce en que hay unos que son beneficiosos para determinadas personas y, al mismo tiempo, perjudiciales para otras. Las condiciones físicas de cada persona determinarán cómo será su entrenamiento. Así que, aunque la actividad pueda parecer poco exigente, lo importante es llevarla a cabo y evitar convertirse en personas sedentarias. Para realizar ejercicio podemos cambiar ciertas costumbres como desplazarnos andando o en bicicleta cuando sea posible. Sin embargo, estamos ante el único hábito de nuestra lista al que recomendamos reservarle un ratito. Entrenando 15 minutos al día quemarás grasas, desarrollarás musculatura y, entre otras cosas, incrementarás tu agilidad mental. Ya no hay excusas, el cambio es sencillo: un cuarto de hora a cambio de una vida sencillamente mejor.

Día Internacional del Cáncer de Cuello Uterino

El cáncer de cuello uterino, también conocido como cáncer cervical o de cérvix, es el cuarto tipo de cáncer más frecuente entre las mujeres a nivel mundial. Más de medio millón de personas son diagnosticadas cada año de esta enfermedad a la que se le atribuye la muerte de 342.000 mujeres en 2020. Afortunadamente, no es uno de los que presenta mayor mortalidad y los casos han disminuido a lo largo de los últimos 50 años. El 26 de abril es el Día Internacional del Cáncer de Cuello Uterino. Te contamos todo lo que debes saber sobre esta patología.    ¿Qué es?  Esencialmente todos los tipos de cáncer consisten en lo mismo: la reproducción descontrolada de células anormales. En este caso concreto, las células defectuosas se encuentran acumuladas en el cuello del útero, la conexión entre el útero y la vagina. Se puede presentar en las células escamosas del exocérvix o en las glandulares del endocérvix. ¿Qué tipos hay?  Existen dos tipos de cáncer de cérvix que se distinguen en función de las células a la que afecta. Como hemos explicado anteriormente, esta enfermedad puede desarrollarse en las células escamosas de la zona del cuello uterino que tiene contacto con la vagina (exocérvix) o en las glandulares del interior del cuello del útero (endocérvix). En los casos menos comunes se manifiestan ambos tipos de cáncer al mismo tiempo.  Tenemos que matizar, además, que el cáncer puede manifestarse en cualquier tipo de células, lo que implica que se puede padecer cáncer en el cuello del útero que afecta a otras células del cuerpo. Ejemplo de ello son los melanomas o linfomas, que habitualmente se manifiestan en otras partes del cuerpo.  ¿Cuáles son los síntomas?  Hay que destacar que en las etapas tempranas del cáncer cervical no se manifiestan síntomas. Esto aumenta todavía más la importancia de la prevención y la concienciación sobre esta enfermedad, ya que cuando puede detectar una misma que lo padece puede ser demasiado tarde. En las fases más avanzadas puede sangrar la vagina tras la menopausia o tras mantener relaciones sexuales, sufrir dolor pélvico o experimentar cambios en el flujo vaginal, que se presenta más acuoso y de olor fétido.   ¿Cuáles son sus causas?  Son 4 las causas del cáncer de cuello uterino:  Sistema inmunitario deprimido. El sistema inmunitario, además de proteger a nuestro cuerpo de agentes infecciosos externos, se encarga de destruir células defectuosas de nuestro cuerpo. Durante la replicación celular se pueden producir errores en el material genético y producirse mutaciones que terminan derivando en cáncer. Cuando decimos que una persona se encuentra inmunodeprimida es porque posee un sistema inmune debilitado y, por tanto, las posibilidades de eliminar las células defectuosas merman.   Consumo de tabaco. El consumo de tabaco es desaconsejable para la salud por muchas razones y una de ellas es que facilita el desarrollo de diferentes tipos de cáncer.  Exposición o consumo de medicamentos. Existe un medicamento que se empleó desde 1940 hasta 1971 con objeto de prevenir abortos y otros problemas relacionados con el embarazo. Las mujeres cuyas madres fueron tratadas con este fármaco (dietilestilbestrol) es hasta 40 veces más probable que padezcan cáncer de cuello uterino. Independientemente, el tratamiento con cualquier medicamento inmunosupresor, como el que reciben las personas trasplantadas, hace que las personas sean más propensas a padecer cáncer.  Virus del Papiloma Humano. Hemos dejado la razón con más peso para el final, ya que la Organización Mundial de la Salud asegura que más del 95% de los casos de este cáncer de cuello uterino son causados por este tipo de virus. Se estima que aproximadamente el 80% de la población padecerá VPH en algún momento de su vida. Afortunadamente, en el 90% de las ocasiones el virus es eliminado por el organismo. Sin embargo, cuando el virus persiste en el cuerpo se puede desarrollar cáncer de cérvix en un plazo de alrededor de 15 años.  Hay medios que afirman que tener muchas parejas sexuales aumenta el riesgo de padecer cáncer de cuello uterino. Esto es verdad, sí, pero muy matizable. Mantener relaciones sexuales con varias personas diferentes aumenta la probabilidad de contraer VPH u otro tipo de enfermedades de transmisión sexual que pueden debilitar nuestro sistema inmunitario, como el VIH. Al mismo tiempo, sufrir estas ETS aumenta el riesgo de desarrollar el tipo de cáncer que nos compete, pero no existe una relación directa entre mantener relaciones sexuales con distintas personas y el cáncer de cuello uterino.  ¿Tiene cura?  Como hemos mencionado en otras ocasiones, es muy difícil hablar de cura cuando se trata del cáncer. El término que se utiliza en estos casos es el de remisión, afirmando que un cáncer se encuentra en estado de remisión cuando han desaparecido todos sus signos y síntomas. Estos pueden volver a manifestarse más adelante, aunque las posibilidades disminuyen cuanto más tiempo transcurre desde la remisión. Por tanto, existen 3 tipos de tratamientos: cirugía, quimioterapia y radioterapia. Muchas pacientes requieren de varias de estas técnicas para que remita el cáncer. Es importante determinar a qué células del cuello uterino afecta y definir en qué fase se encuentra la enfermedad para abordar un tratamiento.   Por otro lado, la vacuna contra el VPH disminuye notablemente las posibilidades de padecer cáncer de cérvix en la medida que previene padecer dicho tipo de virus.  Tenemos la obligación de destacar que la prevención resulta vital para reducir las posibilidades de tener que luchar contra la enfermedad. Por otro lado, la detección temprana incrementa de manera considerable el índice de supervivencia del paciente. Por esta razón, los exámenes médicos regulares y la concienciación de la población resultan esenciales para ganarle la lucha a esta enfermedad.  Esperamos que la incidencia continúe descendiendo y el índice de supervivencia siga aumentando. Hoy es el Día Internacional del Cáncer de Cuello Uterino, un día necesario para visibilizar una enfermedad a la que conseguiremos vencer con investigación, concienciación y con la fortaleza y el coraje de más de medio millón de mujeres que son diagnosticadas cada año.

La Química de la Felicidad

La RAE describe la felicidad como “Estado de ánimo de la persona que se siente plenamente satisfecha por gozar de lo que desea o por disfrutar de algo bueno”, que, dicho así, aunque genérico, suena bastante sencillo… pero la realidad es que todos sabemos que encontrar la felicidad es un proceso mucho más complicado.   La felicidad tiene múltiples formas y carices, además de ser algo muy personal; cada persona es feliz con cosas muy diferentes; hay quien necesita muy poco y otros que por mucho que tengan jamás encuentran la satisfacción en ello, pero más allá de las índoles filosóficas que puede tener este tema… ¿Sabías que existe un factor puramente biológico que nos predispone a ser más o menos felices? A esto vamos a llamarlo la química de la felicidad.  Como todo lo que ocurre en nuestro cuerpo, los estados de ánimo se ven influenciados por las diferentes reacciones químicas entre sustancias que interactúan entre sí.  En concreto, se han detectado 4 hormonas cuya presencia o ausencia hace que nos encontremos más o menos felices. Estas son comúnmente conocidas como el cuarteto de la felicidad: la dopamina, la serotonina, las endorfinas y la oxitocina.  ¿Qué papel tienen cada una de estas hormonas?  Dopamina: Este neurotransmisor se descubrió hace 70 años y desde entonces se han conociendo las múltiples implicaciones que tiene sobre todo nuestro organismo. A la dopamina se la conoce como la hormona del placer y no es para menos, ya que activa todo un proceso de cascadas químicas internas llamado circuito de la recompensa, lo que hace que tendamos a repetir una y otra vez ciertos comportamientos en busca de esa sensación de satisfacción. Como curiosidad, esta hormona es parcialmente culpable de las compras compulsivas o de la adicción a los juegos de azar. (1)  Serotonina: es un neurotransmisor directamente implicado en la regulación de estados de ánimo, funciones fisiológicas y conductas sociales, reproductoras, ritmos circadianos… entre muchas otras. Desequilibrios en la serotonina se relacionan directamente con enfermedades como la esquizofrenia, la depresión, la epilepsia o la ansiedad. (2)    Endorfinas: Este neurotransmisor está relacionado con la disminución del dolor y la sensación de bienestar. Se las conoce como la morfina endógena, ya que se une a los mismos receptores de opioides que esta droga, pero se crea de forma natural por nuestro cuerpo, por lo que no tienen efectos secundarios y se la considera más efectiva. (3, 4)  Oxitocina: A esta sustancia secretada generalmente en el cerebro se la conoce como la hormona del amor precisamente porque está directamente implicada en el proceso del enamoramiento. También es una hormona que tiene un papel estrella en el momento del parto, es más, en muchas ocasiones los médicos deciden inyectársela a las futuras madres para acelerar todo el proceso de dilatación. Además, se la ha señalado como una de las hormonas fundamentales en la maternidad y la lactancia. (5)  A esta hormona se le han atribuido maravillas para mejorar las habilidades sociales y algunas enfermedades como la depresión, el síndrome postraumático o el autismo entre otros.   ¿Qué podemos hacer para mejorar los niveles en nuestro organismo de estas sustancias? Haz ejercicio: Se ha comprobado que ejercitarse produce una liberación de hormonas asociadas con el bienestar y la felicidad, sobre todo en el caso de las endorfinas. Si además lo haces al sol, aumentas su efecto.  Cultiva tus relaciones sociales: Mantener un círculo cercano en quien pueda confiar y pasar tiempo con amigos y familia es algo fundamental para inducir la secreción de estas sustancias y sentirnos seguros y felices. Potencia la felicidad eligiendo ciertos alimentos: Aunque no podamos introducir estas sustancias de forma natural con la dieta, si podemos introducir ciertos alimentos en ella que incrementen y potencien la producción de estas sustancias en el organismo. Por ejemplo, comer chocolate negro con moderación ayuda a aumentar los niveles de oxitocina, mientras que si comes picante, potenciarás la creación de endorfinas.  Márcate objetivos y cúmplelos: Con esto conseguirás activar el ciclo de la recompensa del que hablábamos previamente y, por lo tanto, se secretará más dopamina y más serotonina, lo que provocará que te sientas más satisfecho contigo mismo.  Reír, abrazar y dar o recibir un regalo también es una buena forma de activar la oxitocina y la serotonina. (6, 7)  Al final la felicidad tiene infinitas formas, pero si de algo estamos seguros, es que seguir una vida tranquila y plena rodeados de nuestros seres queridos siempre nos llevará a ser mucho más felices y a estar más cómodos con nosotros mismos y con los demás.

ESPERANZA DE VIDA Y CALIDAD DE VIDA

En algún momento de nuestra vida, fruto de la inocencia de la niñez o del miedo de la vejez, hemos pensado que queremos vivir cuantos más años mejor. Sobre el papel, todo parece bastante coherente, pero si nos lo planteamos bien nos toparemos con ciertos problemas. No importa tanto cuánto vivamos sino cómo lo hagamos. Nos explicamos. Los últimos 5 minutos de aquella aburridísima clase de matemáticas se hacían eternos y creo que nadie en esa situación habría estado dispuesto a regalarle ni un minuto a aquel profesor.  La esperanza de vida es una cifra bruta, es una cantidad de tiempo, son esos 5 minutos que podrían extenderse a 10 sin ser mejores para nosotros. La importancia de la calidad de vida es absoluta y la sociedad cada vez es más consciente de ello. Por esta razón, desde Life Length te contamos la evolución del concepto de calidad de vida y, más importante aún, qué factores intervienen a día de hoy para alcanzarla:  El concepto de calidad de vida surge en Estados Unidos en la década de los 40, tras acabar la Segunda Guerra Mundial, con objeto de conocer si las personas consideraban que tenían una buena vida y seguridad financiera. Estos conceptos resultaban interesantes, pero se quedaban realmente pobres para evaluar la calidad de vida, ya que se centraban únicamente en el aspecto económico. Más adelante se comenzaron a tener en consideración factores psicológicos y subjetivos que enriquecían el concepto y permitían acercar más los resultados a valores que determinaban la felicidad, un concepto que en sí es subjetivo. Por esta razón el concepto de calidad de vida sigue generando debate en la actualidad, existiendo diferentes definiciones que tienen en cuenta parámetros distintos. Aquí no vamos a entrar en cuál es la definición buena porque no somos expertos en filosofía. Así que vamos a enfocarlo en la salud, factor que llevamos investigando más de 10 años y podemos afirmar que afecta a la calidad de vida.  Es bastante común sentir el deseo de que los días duren más, ya que no les podemos sacar más de 24h, sí podemos intentar tener más días. Ya hemos dejado claro que vivir claro no es vivir mejor. Todos queremos más años para cumplir metas, vivir experiencias y disfrutar momentos. Esto resulta imposible si carecemos de salud. No disfrutas de pasear cuando te duelen las articulaciones o te fatigas en exceso. Llegar a la jubilación tras haber trabajado más de 35 años y poder disfrutar del tiempo libre para llevar a cabo actividades y proyectos que antes, por una simple cuestión de tiempo, no pudiste realizar.  Es evidente que hay que disfrutar la vida tras la jubilación, mantenernos activos físicamente porque podemos y porque queremos. Pero ¿qué hay de los años anteriores? Lo cierto es que los 40 son los nuevos 30, y no tiene relación con la madurez, la posibilidad de emanciparse o la tradición cada vez más tardía de tener hijos. El bienestar físico alarga nuestra juventud. Hablamos de apariencia, pero también de energía y espíritu. Con los cuidados adecuados podemos posponer la aparición de las arrugas y otros síntomas del envejecimiento, además de, por supuesto, mejorar nuestro organismo por dentro, aumentando un bienestar muy propio de la juventud.  La esperanza de vida ha aumentado de manera significativa. Una persona que nació en Brasil en el año 2015 se estima que vivirá alrededor de 20 años más que una persona que nació 50 años antes. Este hecho unido a la reducción de la tasa de natalidad ha desembocado en el envejecimiento de la población (la edad media de las personas es más alta). Es verdad que este suceso está obligando a la sociedad a adaptarse para afrontar una situación en la que la sociedad productiva económicamente es menor que la que no produce. Por otro lado, se estima que los gastos médicos para atender a la población más envejecida no serán tan altos como podían parecer porque la salud de las personas cuando llegan a la tercera edad también es mejor.  Existen personas con 80 años que tienen las capacidades físicas y mentales comparables a las de otros jóvenes de 20 años. La variedad presente en la salud de personas de la tercera edad es tal que hace difícil establecer patrones o generalidades. El componente genético determina el envejecimiento de las personas, pero no es el único interventor. El entorno y el estilo de vida son factores que afectan de manera importante al envejecimiento y a la calidad de vida relacionada con la salud.   En Life Length sabemos que la manera de mantener la salud y ralentizar el envejecimiento pasa por la prevención de enfermedades y el desarrollo de una vida sana. La prevención de enfermedades nos ayudará a reducir el impacto de éstas en nuestro organismo, tratándolas lo antes posible e incluso evitando su aparición. Por otro lado, tener hábitos saludables ralentiza el envejecimiento y mantiene el organismo en buen estado.   Claro que se plantea un dilema, ¿hay alguna manera de medir científicamente el envejecimiento? La realidad es que sí. HealthTav® es una tecnología patentada por Life Length que permite medir la longitud de los telómeros, un importante biomarcador de la edad. Esta prueba puede determinar el deterioro de nuestras células midiendo de manera precisa su longitud telomérica.  Ya no importa la edad cronológica, que nada tiene que ver con la vejez. La longitud de los telómeros, la edad biológica, es lo que realmente es relevante. Todos queremos vivir más, lo que no sabemos es que sólo queremos vivir más si lo hacemos mejor.

Día Mundial de la Obesidad

La obesidad es una enfermedad que afecta a millones de personas en la actualidad. Se manifiesta tanto en niños como en adultos, en hombres y en mujeres, en países desarrollados y en otros en vías de desarrollo. Ya no hablamos de “personas gordas”, sino de pacientes que tienen una patología compleja, no en concepto, sino en causas y consecuencias. Por eso desde Life Length te explicamos todo lo que necesitas saber de la obesidad.  En el año 2016 casi un 40% de la población adulta (personas mayores de 18 años) tenía sobrepeso. Esta cifra asciende por encima de 1900 millones de personas de las que el 13% padece obesidad. Estas dos oraciones tienen un matiz muy importante que vamos a establecer como punto de partida: el sobrepeso se tiene, pero la obesidad, que es una enfermedad, se padece. La obesidad es una afección que consiste en la acumulación excesiva de grasa. El sobrepeso viene determinado por el Índice de Masa Corporal, que se obtiene de la división del peso de la persona (en Kilogramos) entre la altura (en metros) elevada al cuadrado. Existe un baremo que determina si tu IMC es normal, está por debajo o por encima de lo normal. Este índice es utilizado por la Organización Mundial de la Salud para determinar si las personas tienen obesidad y sobrepeso. Sin embargo, se trata de una cifra que sale de tener en cuenta únicamente dos valores que pueden tener o no que ver con la obesidad.  El IMC relaciona altura y peso, pero no tiene en cuenta que el peso puede deberse a varios factores, no únicamente a la acumulación de contenido graso. El desarrollo de la musculatura, la retención de líquidos o la densidad ósea son algunos factores que afectan en el peso. Los culturistas tienen sobrepeso, pero sería descabellado pensar que padecen obesidad.   Una vez hemos establecido la diferencia entre sobrepeso y obesidad, podemos empezar a abordar las causas de esta:  Lo primero que tenemos que dejar claro es que hay varios factores que tienen relación directa con la obesidad y una infinidad que pueden intervenir de manera indirecta. Sobre el papel y atendiendo a la explicación más sencilla, se puede resumir todo en una sencilla ecuación matemática: nuestro cuerpo acumula grasa si el resultado de la resta entre el aporte calórico a nuestro cuerpo y el consumo calórico de este es positivo. Es decir, acumulamos grasas cuando aportamos más calorías a nuestro cuerpo de las que quemamos. Ahora que sabemos esto podemos explicar cuáles son los factores involucrados en esta ecuación:  Predisposición genética. La cruda realidad es que sí, como ocurre habitualmente con los problemas de salud, existe una predisposición genética a compartirlos con nuestros familiares más cercanos (con los que tenemos más ADN en común). Las personas con familiares obesos tienen más probabilidades de desarrollar la enfermedad. Así que hay personas que tienen más tendencia que otras a acumular tejido graso.  Hábitos alimentarios. Habitualmente el aporte calórico de determinadas dietas es superior al consumo de nuestro cuerpo, lo que resulta en el almacenamiento de grasa. Una manera de acabar, o al menos paliar, la obesidad es establecer dietas hipocalóricas. Es importante que se trate de una dieta elaborada por profesionales, ya que de lo contrario puede ser perjudicial para el organismo. Aquí aprovechamos para acabar con el falso mito de que la obesidad y la desnutrición se encuentran ligadas, ya que una dieta puede aportar muchas calorías que terminarán siendo grasa, pero no aportar algunas vitaminas esenciales u otros elementos que son indispensables para el correcto funcionamiento de nuestro organismo.  Estilo de vida. Y si en el apartado anterior hablábamos de que reducir el aporte calórico era una opción, en este nos tenemos que fijar en la otra variable: el consumo calórico. Aumentando nuestro consumo calórico podemos compensar nuestra ingesta de calorías, llegando a neutralizarla e incluso superarla, obligando a nuestro cuerpo a transformar grasa en energía. La vida sedentaria, escasa en actividad física, lleva a muchas personas a desarrollar sobrepeso por la acumulación de grasa. Esto supone un problema para las personas que ya padecen obesidad porque las dificultades de movilidad y el resto de los problemas físicos que acarrea la enfermedad merman su actividad física, lo que redunda en que sigan acumulando tejido graso.  Edad. La edad es un factor esencial para la acumulación de grasa. La demanda calórica de los niños y los jóvenes es mucho mayor que las de las personas adultas. Además, el estilo de vida tiende a ser más sedentario con la edad, lo que hace más probable que las personas adultas terminen desarrollando sobrepeso. Por otro lado, a partir de los 35 años, las personas tienden a perder masa muscular, lo que reduce su consumo calórico pasivo. Estos datos no niegan obesidad infantil que, de hecho, es un grave problema que afecta a más de 380 millones de personas menores de 18 años.  Sexo. El sexo tiene una relación con el sobrepeso bastante más peculiar de lo que uno podría pensar. Los hombres, por ejemplo, tienen un consumo calórico mayor que las mujeres. Por otro lado, cuando a estas les llega la menopausia su demanda calórica también se reduce.   Factores indirectos. Hay numerosas situaciones que favorecen de manera indirecta a la acumulación de grasa, ya sea porque nos llevan a consumir más calorías o porque nos impiden quemarlas. Determinadas enfermedades y sus tratamientos pueden interferir en el metabolismo o en la capacidad para llevar a cabo actividades físicas, así que terminan haciendo que los pacientes acumulen más grasa. Los factores de carácter personal también afectan, como el estrés, que puede llevar a la alteración del apetito e incluso a desarrollar trastornos alimentarios graves. Dejar de fumar, por ejemplo, produce estrés que suele calmarse comiendo, por lo que normalmente las personas engordan. Sin embargo, hay que dejar claro que este contrapunto no es general a todo el mundo y es menos perjudicial que seguir fumando. Por otro lado, la acumulación excesiva de tejidos grasos tiene múltiples puntos negativos … Leer más

La historia del trasplante

El pasado 2021 se realizaron en España 4781 trasplantes, lo que la sitúa como líder en el panorama europeo y ejemplo a nivel mundial en este campo. Para que nos hagamos una idea, en España hay 40,2 donantes por millón de habitantes mientras que en el resto de Europa este índice desciende a menos de la mitad (18,4 d.m.p.). La donación de órganos generó un debate en sus inicios, especialmente con la donación de órganos por parte de personas muertas. Afortunadamente la ciencia consiguió conciliarse con la opinión pública y se elaboraron leyes que regulaban los trasplantes, hasta entonces en un limbo legal que en algunas ocasiones podía acarrear problemas a los vanguardistas médicos que los realizaban.  Actualmente se estima que aproximadamente 2 millones de personas al año necesitan un trasplante, aunque desgraciadamente más del 90% de ellas no lo reciben. Sin embargo, en España la situación es totalmente opuesta, más del 90% de las personas que necesitas un trasplante lo recibirá. Esta técnica que permite salvar tantas vidas al año es relativamente novedosa y hoy en Life Length os vamos a contar cuál ha sido la evolución que ha tenido desde su nacimiento:   No sabemos si hablar de idea o de sueño, pero el concepto de intercambiar órganos entre diferentes seres vivos es muy anterior a su materialización práctica. El registro más antiguo que existe data del S. III a.C. y relata las hazañas del médico chino Pien Ch’iao, que fue capaz de intercambiar órganos defectuosos por otros de personas sanas. Los escritos narran cómo consiguió trasplantar los corazones de dos personas que, a su interpretación, eran complementarias. Una de ellas era fuerte de espíritu y débil de voluntad mientras que la otra, contrariamente, era fuerte de espíritu y poseía frágil voluntad. Esta hazaña totalmente ficticia estaba motivada por la respetable, pero inocente, búsqueda del equilibrio.  Otra historia culturalmente más próxima que evidencia el deseo del ser humano por realizar trasplantes es la del Milagro de los Santos Cosme y Damián. Estos dos hombres eran hermanos gemelos que nacieron en Arabia en el S.III d.C. y dedicaron su vida a Dios y a la medicina. El relato cuenta que Justiniano, sacristán de una basílica romana, tenía una patología en la pierna que hacía que esta gangrenase produciéndole fuertes dolores. Una noche soñó que estos dos personajes le asistieron, sustituyendo su pierna defectuosa por la de un criado etíope que había fallecido el día anterior. Al despertar del sueño su pierna estaba curada. Cuando acudió a la tumba de su criado se encontró con su pierna mutilada en ella.   Alejándonos de historias y entrando en campos más tangibles tenemos que hablar de Sushruta, un curandero indio que recogió en un libro llamada “Sushruta- Samita» una serie de técnicas y herramientas de cirugía. En este texto se relata cómo llevar a cabo la reconstrucción de la nariz de un paciente haciendo uso de su propia piel. Se trata del primer trasplante en personas del que se tiene registro. Al tratarse de un autotrasplante, no existe riesgo de rechazo, por lo que es un problema que todavía no se contemplaba.  Por otro lado, el médico boloñés Gaspare Tagliacozzi planteó en su obra una serie de pautas y protocolos para realizar trasplantes. En estos textos se menciona la posibilidad incluso de realizar esta práctica entre dos pacientes diferentes. De hecho, para explicar el rechazo establece que es la “fuerza y el poder de la individualidad” la que hace imposible el injerto de los tejidos de otra persona.    Tenemos que avanzar hasta el Siglo XX, cuando el oftalmólogo austriaco Eduard Zirm consiguió hacer el primer trasplante de un cadáver a una persona. Su mayor hazaña pasa por devolverle la vista a un hombre la había perdido cuando accidentalmente le cayó cal viva en los ojos. Realizó un trasplante de córnea, la de un niño de 11 años que había fallecido el día anterior. Lo más sorprendente de esta historia es que este proceso se llevó a cabo sin anestesia, herramientas quirúrgicas avanzadas, antibióticos y, por supuesto, sin los protocolos de higiene y esterilización que se emplean actualmente.    En 1912, Alexis Carrell recibió el premio Nobel de Medicina por sus avances en la unión de vasos sanguíneos, la conservación de tejidos y los trasplantes. Si bien su figura genera bastante controversia por su relación estrecha con el nazismo, es verdad que sus avances en el campo de la salud son imprescindibles. Desarrolló una técnica de sutura que permitía empalmar un vaso sanguíneo que había sido cortado. Al mismo tiempo, consiguió mantener con vida y de manera prolongada tejidos que había sido separados del organismo, demostrando que era posible siempre que se daban las condiciones adecuadas.  Ha habido varios intentos que preceden a que en 1954 se realizase el primer trasplante entre distintos individuos con éxito, es decir, en el que el receptor sobreviviese a largo plazo. Esto se debe a que tanto el donante como el receptor eran gemelos idénticos. Este matiz evitó el gran problema que ocurría entonces: el rechazo por parte del sistema inmune.   El primer trasplante pulmonar se llevó a cabo en 1963 y de corazón en 1967, ambos pacientes fallecieron a los 18 días a causa del rechazo. Pero supusieron un gran avance y demostraron las posibilidades de esta técnica. A finales de la década de los 70 los trasplantes más realizados eran los de riñón, pero más del 30% de los receptores fallecía pasado un año desde la intervención. Es decir, alrededor de 1 de cada 3 pacientes fallecía tras un año.   Afortunadamente en la década de los 80 se descubrió la ciclosporina, que utilizada junto a otros inmunodepresores permitió sortear el problema del rechazo y aumentar en gran medida el éxito de estas donaciones. Las técnicas quirúrgicas, además, han mejorado notablemente, se han vuelto más sofisticadas y seguras, lo que repercute positivamente de manera directa en el éxito de este ejercicio. Desde entonces se ha vuelto un procedimiento generalizado, siempre abierto a innovar, a la vanguardia de la … Leer más

El ABC de las vitaminas: Todo lo que tienes que saber

No es extraño escuchar la importancia de las vitaminas. A todos nos suena la vitamina C del zumo de naranja y la vitamina D cuando tomamos el sol. La realidad es que existen 13 tipos de vitaminas esenciales y, como su propio nombre indica, son imprescindibles para el correcto funcionamiento del organismo. Las vitaminas pueden tener dos nomenclaturas: un nombre único y otra compuesta por una letra que puede ir seguida de un número. Por ejemplo, el retinol también es conocido como vitamina A. Todas se obtienen a través de los alimentos y si existen tantos tipos diferentes es porque cada una desempeña una función distinta. Desgraciadamente no existe ningún alimento que contenga todas las vitaminas, así que nuestra dieta tiene que ser variada, nos guste o no. Somos conscientes de que puede parecer difícil y abrumador, por eso desde Life Length os hemos preparado un abecedario de las vitaminas con toda la información que necesitáis saber de cada una:  Antes de comenzar debemos aclarar que las vitaminas se pueden clasificar entre liposolubles e hidrosolubles. Las primeras se pueden almacenar en los tejidos grasos y en el hígado y son difíciles de eliminar. Las segundas se encuentran disueltas en el agua y no hay manera de retenerlas demasiado tiempo en el organismo, por lo que deben consumirse regularmente en nuestra dieta o tomarlos mediante suplementos. Las vitaminas sobrantes se expulsan del organismo a través de la orina, pero si los niveles son excesivamente altos producen problemas en el organismo.      Vitamina A (retinol) También conocida como retinol, es una vitamina liposoluble que afecta a nuestra visión, a la reproducción celular, a fortalecer el sistema inmunitario y al desarrollo de tejidos óseos, tejidos blandos y mucosas. El exceso de retinol puede producir pérdida excesiva de peso, fuertes dolores de cabeza y caída de cabello. El defecto, por su parte, nos hace más propensos a contraer enfermedades, acarrea problemas de visión (especialmente en condiciones de baja luminosidad) y puede manifestarse como erupciones cutáneas. Existen dos tipos: La vitamina A, que encontramos en alimentos como frutas y verduras; y la vitamina A preformada, que obtenemos comiendo carne vacuna y de ave.   Vitamina B1 (tiamina) Se trata de la primera vitamina del complejo B. Sí, hemos mencionado que existen 13 tipos de vitaminas y 8 de ellas pertenecen al complejo B. Este tipo de vitaminas son hidrosolubles, lo que significa que deben ser ingeridas con regularidad porque nuestro organismo es incapaz de retenerlas demasiado tiempo. La tiamina juega un papel crucial en diferentes reacciones químicas del cuerpo, especialmente ayudando a las células a transformar carbohidratos en energía, interviene en la contracción muscular y en el sistema nervioso. No hay problemas conocidos que se relacionen con el exceso de tiamina, pero su carencia puede producir insuficiencia cardiaca y deteriorar el sistema nervioso. Podemos adquirir vitamina B1 de múltiples alimentos como las carnes y el hígado, el pescado, frutas o verduras.    Vitamina B2 (riboflavina) Está involucrada en el crecimiento corporal y en la producción de glóbulos rojos, que intervienen en el transporte de oxígeno en el organismo. Por tanto, su déficit puede producir anemia, lesiones cutáneas y visión nublada. Su exceso no tiene contraindicaciones conocidas. Podemos incorporarlo a nuestro organismo ingiriendo productos con base en cereales, hortalizas verdes y carne magra, entre otras.      Vitamina B3 (niacina) Se trata de una vitamina que interviene en la transformación de los alimentos que ingerimos para sean útiles en nuestro organismo (metabolismo). También interviene en el aparato digestivo, el sistema nervioso y la piel, lo que implica que su carencia pueda producir pelagra, una enfermedad asociada a la falta de niacina que produce diarrea, dermatitis y demencia. Comer carnes, pescado o cereales integrales nos ayudará a mantener unos niveles correctos de vitamina B3.    Vitamina B5 (ácido pantoténico) El ácido pantoténico colabora con la biotina (vitamina B7) en el p roceso metabólico, es decir, en la transformación de los alimentos en sustancias más sencillas para que puedan ser aprovechadas por el organismo. También interviene en la formación de colesterol y determinadas hormonas. Su exceso puede desarrollar diarrea, pero su defecto puede producir dermatitis, pérdida de cabello y somnolencia, entre otros problemas. La realidad es que es inusual tener deficiencia de ácido pantoténico, ya que podemos incorporarlo a nuestro organismo comiendo diferentes tipos de carnes, huevo, leche o granos enteros (arroz y trigo integrales, por ejemplo).    Vitamina B6 (piridoxina) Esta vitamina interviene en el sistema inmunitario (más concretamente en la producción de anticuerpos), en la formación de glóbulos rojos y en el correcto funcionamiento del sistema nervioso. Su exceso causa diferentes trastornos como la anemia, el entumecimiento articular y anomalías en el sistema nervioso como la falta de coordinación muscular. Si no disponemos de piridoxina suficiente sufriremos neuropatía periférica, dermatitis e incluso puede hacernos más propensos a la depresión. Se encuentra en alimentos como el pescado azul, algunos tipos de frutos secos y productos lácteos.    Vitamina B7 (Biotina) La biotina está involucrada en el proceso metabólico de grasas, proteínas y carbohidratos y se encarga de producir determinadas hormonas. El exceso de biotina no resulta perjudicial en sí mismo, pero puede mostrar valores alterados en determinados análisis.  La falta de biotina puede desarrollar deterioro cutáneo, pérdida de cabello y fragilidad en las uñas. Resulta realmente extraño tener deficiencia de biotina si tenemos en cuenta que se encuentra en una amplia variedad de alimentos entre los que encontramos en la carne, el pescado, diferentes tipos de semillas y algunas hortalizas como el brócoli o las espinacas.    Vitamina B9 (ácido fólico o folato) El ácido fólico desempeña un papel fundamental en la formación de glób ulos rojos y del ADN, siendo imprescindible en la reproducción celular.  Además, trabaja junto a la Vitamina C y a la vitamina B12 en la creación de algunas proteínas. Durante los periodos de embarazo es importante mantener los niveles correctos de vitamina B9 para prevenir malformaciones cerebrales y espinales del feto. El exceso de folato no representa ningún riesgo directo … Leer más

Día Mundial contra el Cáncer

Hoy es 4 de febrero, Día Mundial contra el Cáncer. Pero, ¿qué es el cáncer? Se trata de un término que agrupa varias enfermedades que se originan cuando determinadas células de nuestro cuerpo comienzan a reproducirse de manera descontrolada que pueden acumularse y llegar a formar tumores en la mayoría de las ocasiones. La leucemia es un ejemplo de que esta enfermedad que no siempre produce tumores.  Estos pueden ser benignos o malignos. Ambos pueden crecer, pero su diferencia radica principalmente en que los malignos se pueden extender a otros tejidos, dando lugar al fenómeno conocido como metástasis. Este suceso tiene lugar cuando las células cancerosas son arrastradas por los sistemas linfático o sanguíneo a otras partes del cuerpo, donde se siguen reproduciendo y forman nuevos tumores.   Sabemos lo que es. ¿Qué lo causa? Existen tres factores relacionados con el desarrollo de esta enfermedad: habituales, ambientales y genéticos.  Factores habituales. Estos se relacionan con el estilo de vida de cada persona. El consumo de determinadas sustancias como el tabaco está demostrado que incrementa las posibilidades de desarrollar cáncer.  Factores ambientales. Engloban los agentes cancerígenos a los que se exponen las personas en su entorno. Respirar aire contaminado con los gases emitidos por los coches, muchas horas de sol intenso o la exposición prolongada a determinados tipos de radiación facilitará que terminemos padeciendo cáncer.  Factores genéticos. Nuestros genes son determinantes a la hora de padecer o resistir gran variedad de enfermedades. Si hay antecedentes de cáncer en nuestra familia las probabilidades de que nuestras células terminen reproduciéndose de manera descontrolada son más elevadas.  Aunque existen factores de riesgo no hay forma de evitar el cáncer, únicamente de reducir las probabilidades de padecerlo. La pregunta que nos surge ahora es: ¿tiene cura?  La realidad es que existen tratamientos, pero no hay ningún remedio infalible. La efectividad del tratamiento y las posibilidades que tiene un paciente de sobrevivir dependen del tipo de cáncer que se padezca y de la etapa en la que se encuentre la enfermedad:  Fase in situ. Comienza cuando las células empiezan a multiplicarse de manera descontrolada. No hay manera de diagnosticar el cáncer en esta fase y pueden pasar 30 años hasta que manifiestan síntomas.    Fase de inducción. En esta etapa se aprecian pequeñas lesiones en el organismo como fruto de la reproducción de las células anómalas. En este momento el cáncer ya es detectable.  Fase de invasión local. En esta fase el conjunto de células comienza a invadir otros tejidos o localizaciones colindantes al lugar en el que se originaron.  Fase metastática. Tiene lugar cuando las células cancerígenas, ayudadas por el sistema circulatorio y linfático, se distribuyen por el organismo y continúan su expansión en el organismo, formando nuevos tumores en localizaciones que estaban sanas.  Fase terminal. Es la última fase de la enfermedad si se ha desarrollado totalmente. En ella se considera que el paciente no puede recuperarse o ni revertir el progreso de la enfermedad. Esta fase termina irremediablemente con la muerte del individuo, que es sometido a cuidados paliativos para evitar que sufra físicamente.  Por tanto, es importante detectar el cáncer en las etapas más tempranas para que aumenten las posibilidades de sobrevivir del paciente.  Por otro lado, resulta importante destacar que es muy difícil determinar que un paciente se ha curado de cáncer, lo habitual es decir que el cáncer se encuentra en una etapa de “remisión”. La etapa de remisión se da cuando los signos del cáncer comienzan a disminuir e incluso desaparecer. El problema es que el cáncer puede volver a aparecer y manifestarse. Es verdad que cuanto más tiempo pase sin hacerlo las probabilidades de que regrese son menores, pero no existe ninguna certeza. Los pacientes de cáncer, incluso en etapas de remisión completa (sin signos ni síntomas de la enfermedad), tienen que hacerse revisiones periódicas para controlar que no se vuelva a producir.  Ya sabemos qué es, cuáles son las causas y que tiene tratamiento. Ahora bien, ¿cuál es su incidencia? Absoluta, el cáncer afecta a todas las personas. Tenemos que matizar que nos puede involucrar de manera directa o indirecta. Alrededor de 20 millones de personas son diagnosticadas de cáncer cada año según la International Agency for Research on Cancer. Se estima que esta cifra sigue aumentando anualmente, lo que hace más relevante y necesaria la detección prematura.  Hoy es 4 de febrero, Día Mundial contra el Cáncer. Pero, ¿qué es el cáncer? Es una enfermedad que se diagnosticada anualmente a aproximadamente 20 millones de personas, que es más peligrosa cuanto más tarde se detecta y que puede manifestarse en cualquier tipo de célula. Es un problema que afecta a la salud pública y del que, desafortunadamente, no podemos escapar actualmente. Hoy es día de arrojar luz sobre este problema, de concienciar a la población de la importancia de conocer y prevenir esta enfermedad. La detección prematura y la actuación temprana suponen la diferencia entre la vida y la muerte. 

Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia

Desde 1903, el premio Nobel de física, química o medicina solo se han entregado una veintena de veces a mujeres. Esta cifra impresiona todavía más cuando tenemos en cuenta que en este mismo periodo más de 650 hombres han recibido el galardón en las disciplinas mencionadas. Las razones por las que las cifras entre hombres y mujeres reconocidas en la ciencia son tan marcadas corresponden a desigualdades sociales que no vamos a desarrollar ahora. Hoy es 11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Es necesario reclamar y actuar a diario a favor de la igualdad entre los diferentes géneros, pero hoy vamos a hacerlo resaltando el papel de las mujeres en la ciencia: Augusta Ada Byron Nacida en Londres en 1815, es considerada la primera programadora del mundo. Primero debemos contextualizar: Charles Babbage creó una calculadora que era capaz de mezclar operaciones aritméticas con operaciones basadas en principios de cálculo determinados. Esta máquina era totalmente analógica y los principios de cálculo se introducían mediante tarjetas perforadas. Ada desarrolló una de estas tarjetas que permitía que la calculadora hallase los números de Bernuilli, lo que la convierte en la primera persona que desarrolló un programa para una computadora. Marie Curie Maria Salomea Skłodowska-Curie fue la primera mujer que ganó un premio Nobel y la primera persona que lo recibió en dos categorías diferentes, el de física en 1903 y el de química en 1911. Comenzó sus estudios universitarios en una universidad clandestina de Polonia, país en el que nació, ya que no le estaba permitido acceder a la universidad por ser mujer. Finalmente pudo trasladarse a Francia para licenciarse en Física en la Universidad de París en 1893. En el año 1903 consiguió, además del Doctorado, el premio Nobel de Física junto a su marido Pierre Curie y a Henri Becquerel, quien descubrió la radioactividad. Más tarde, en 1911, recibió el premio Nobel de Química por el avance en sus investigaciones de la radioactividad y su aplicación para tratar afecciones como el cáncer. Sus hallazgos dieron lugar a descubrimientos científicos tan relevantes como la identificación de las ondas alfa, beta y gamma y el desarrollo de diferentes modelos atómicos.  Además, fruto de su trabajo existe la radioterapia y se utiliza la radiación para el diagnóstico de determinadas enfermedades. Barbara McClintock Nació en Estado Unidos en 1902 y fue la primera mujer que recibió el premio Nobel de Medicina en solitario. McClintock estudió en la década de los años 20 los genes del maíz, observando la recombinación genética que ocurre durante la meiosis en la reproducción celular y acercó a la comunidad científica a comprender los procesos hereditarios. Lamentablemente, sus estudios pasaron desapercibidos hasta que en 1983 fue reconocida con el premio Nobel de Medicina. Rosalind Franklin Nació en Reino Unido en 1920 y es la persona que ayudó a descubrir la estructura del ADN. Biofísica y cristalógrafa; en 1952 consiguió tomar la imagen más nítida hasta ese momento de la estructura completa del ADN. Para ello adaptó y mejoró las herramientas de la época hasta dar con la archiconocida “Fotografía 51”. Esta foto ayudó a Watson y Crick a establecer su modelo de doble hélice en el que se describe la estructura en espiral que todos conocemos del ADN, lo que les valió el Nobel de Medicina en 1962 junto a Wilkins. Tristemente Franklin falleció en 1957 a causa de un cáncer de ovarios y no obtuvo reconocimiento en vida por parte de la comunidad científica. Margarita Salas Esta bioquímica asturiana nació el 20 de noviembre de 1938. En 1963 se graduó en Química por la Universidad Complutense de Madrid y fue discípula del premio Nobel Severo Ochoa. Entre otras cosas, trabajó como docente, como investigadora, fue miembro de la Real Academia de las Ciencias Exactas, de la Real Academia, presidió la Fundación Severo Ochoa y fue la primera mujer española en formar parte de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos. Mediante el estudio del virus Phi29, descubrió que había determinadas proteínas situadas en cada extremo de los fragmentos del material genético que activaban su replicación. Además, descubrió la ADN polimerasa, que es liberada cuando el virus Phi29 infecta a una célula y está directamente ligada a la replicación del ADN. De esta manera, a partir de un fragmento de material genético es posible hacer diferentes copias. Este descubrimiento permitió desarrollar técnicas como la PCR (Polymerase chain reaction, que en castellano es Reacción en Cadena de la Polimerasa) que, entre otras aplicaciones, se utiliza para detectar la presencia de Sars-Cov-2 en el organismo. Margarita del Val Latorre Si hemos hablado de Margarita Salas y de su importantísimo descubrimiento que en estos tiempos de pandemia es tan popular (PCR), no podíamos terminar sin hablar de la inmunóloga y viróloga Margarita del Val. Durante la pandemia ha ocupado un rol de divulgadora y se ha vuelto una de las voces más fiables para la ciudadanía. Sin embargo, lejos de ser comunicadora, es doctora en Ciencias Químicas en la especialidad de Bioquímica y Biología Molecular por la Universidad Autónoma de Madrid, es miembro de la Real Academia Española de Farmacia y es investigadora científica en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa del CSIC. Como demuestran estos ejemplos, el papel de las mujeres en la ciencia es imprescindible. Se han hecho un hueco en la ciencia a base de trabajo, talento y amor por sus disciplinas. La expresión “hacerse un hueco” no es casual o metafórica, es literal. Muchas de estas científicas han tenido que trabajar en contra de una sociedad que no esperaba que dedicasen su vida a la ciencia e incluso contra compañeros de profesión que las minusvaloraban. Afortunadamente, la situación está cambiando. Hay datos alarmantes como el hecho de que menos del 30% de los investigadores en todo el mundo son mujeres y que, en España, solo el 25% de plazas catedráticas de universidad y profesores de investigación en el CSIC son mujeres. Son noticias preocupantes, pero estamos avanzando poco a … Leer más

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Sin embargo, queremos asegurar a nuestros clientes que Life Length continuará brindando sus servicios patentados de medición telomérica y ensayos de HealthTAV®, HealthOX y HealthNAD+ en más de 35 países. Asimismo, seguiremos colaborando estrechamente con médicos y clínicas comprometidos con la medicina personalizada, longevidad y envejecimiento saludable.

Es un verdadero privilegio y honor haber tenido la oportunidad de servir y asistir a decenas de miles de clientes que depositaron su confianza en nuestra clínica desde el inicio de la pandemia. Les expresamos nuestro profundo agradecimiento.

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