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Cáncer de próstata, todo lo que debes saber

¿Qué es la próstata?

La próstata es una glándula que forma parte del sistema reproductivo masculino, el cual está formado, también, por el pene, las vesículas seminales y los testículos. La función de esta glándula es producir el líquido prostático que forma parte del semen. La próstata se sitúa debajo de la vejiga y delante del recto. Además, envuelve la uretra, el conducto encargado de llevar la orina desde la vejiga hasta el exterior del cuerpo. El tamaño aproximado de la próstata es el de una nuez, aunque, a medida que los hombres envejecen, tiende a aumentar de tamaño, siendo aproximadamente del tamaño de un albaricoque a los 40 años, y del de un limón a los 60.

 

Cambios en la próstata

Al aumentar de tamaño con la edad, la próstata puede comprimir la uretra, complicando el paso de la orina. Además, el envejecimiento aumenta el riesgo de tener distintos problemas en la próstata. Los problemas más comunes son:

  • Prostatitis: La prostatitis es una inflamación de la próstata que, generalmente, está causada por una infección bacteriana. Esta patología afecta a alrededor del 50% de los hombres a lo largo de su vida. Entre los síntomas frecuentes de la prostatitis se encuentran: Problemas para orinar, sensación de ardor o dolor al orinar, urgencia fuerte y frecuente de orinar…
  • Hiperplasia prostática benigna (HPB):El término HPB se conforma de 3 palabras. Hiperplasia – aumento en la producción de células, Prostática – de la próstata, y Benigna – no cancerosa. La HPB es una afección relativamente común a medida que los hombres envejecen. Los síntomas más habituales de HPB son: Urgencia para orinar frecuente, aumento de la frecuencia por la noche, dificultad para comenzar a orinar, imposibilidad de vaciar la vejiga por completo….
  • Cáncer de Próstata (CaP): Se denomina cáncer de próstata a la formación de células cancerosas en los tejidos de la próstata. El CaP es el tumor más frecuente en varones y constituye la tercera causa de mortalidad por cáncer en hombres (por detrás del cáncer de pulmón y del colorrectal). Su incidencia aumenta con la edad, diagnosticándose cerca de 1.410.000 nuevos casos al año en el mundo. Los síntomas asociados al cáncer de próstata son similares a los descritos en las anteriores patologías, lo que dificulta su diagnóstico.

¿Qué sabemos sobre el cáncer de próstata?

Los principales factores de riesgo del cáncer de próstata son:

  • Edad: Es el principal factor de riesgo para el cáncer de próstata. El riesgo de desarrollarlo empieza a aumentar a partir de los 50 años en hombres de raza blanca, y de los 40 años en hombres de raza negra o con antecedentes familiares de CaP. La edad media de presentación es de 65 años.
  • Raza: El cáncer de próstata es más frecuente en hombres de raza negra que en otras razas. Además, los hombres de raza negra tienen más probabilidades de ser diagnosticados en una etapa avanzada y más del doble de probabilidad de fallecer en comparación con los hombres de raza blanca. La tasa más baja de CaP se observa en la raza asiática.
  • Antecedentes familiares: El cáncer de próstata tiene un componente genético. Aquellos hombres que tienen un familiar de primer grado (padre o hermano) que hayan padecido cáncer de próstata, tienen más probabilidad de desarrollar la enfermedad.
  • Prostatitis: Algunos estudios han sugerido que la prostatitis podría estar asociada a un riesgo aumentado de padecer CaP.

Presentación clínica:

En las primeras fases del CaP, cuando el tumor está limitado a la próstata, puede ser asintomático o presentar una sintomatología leve que, a menudo, se confunde con la hiperplasia prostática benigna. Algunos de estos síntomas son:

  • Dificultad para orinar
  • Disminución del calibre o interrupción de la orina
  • Urgencia para orinar frecuente (especialmente por la noche)
  • Dolor o ardor al orinar

Cuando el tumor está algo más avanzado, puede acompañarse de síntomas obstructivos claros como:

  • Hematuria (sangre en la orina)
  • Eyaculación dolorosa

En fases más avanzadas de la enfermedad, pueden aparecer los siguientes síntomas:

  • Edema o hinchazón de las piernas
  • Dolores óseos (espalda, caderas y/o pelvis)
  • Debilidad o pérdida de fuerza en las piernas

¿Cómo se diagnostica el cáncer de próstata?

Actualmente, en la mayoría de los países de Europa, cuando un hombre llega a los 50 años se incluyen pruebas de “screening” o cribado del cáncer de próstata en sus revisiones médicas. El objetivo de estas pruebas es la detección del cáncer en una etapa precoz y tratable, que aumente las posibilidades de éxito en el tratamiento de los pacientes diagnosticados. Estas pruebas son:

  • Tacto rectal: Consiste en un examen mediante el cual el médico palpa la próstata a través de la pared rectal en busca de nódulos o áreas anormales.
  • PSA: El PSA o antígeno prostático específico, es una sustancia producida naturalmente por la próstata y que se mide a través de una muestra de sangre del paciente. Un aumento de PSA puede indicar la presencia de cáncer de próstata, aunque también puede ser indicativo de prostatitis o hiperplasia prostática benigna (HPB). Hay mucha controversia acerca de la conveniencia de incluir la prueba del PSA en el cribado para la detección precoz del cáncer de próstata.
  • Biomarcadores: Los biomarcadores cada vez son más importantes en el diagnóstico y el screening del cáncer de próstata.

Además, hay pruebas que ofrecen un análisis más detallado y más información acerca del estado del paciente:

  • Ecografía transrectal: Se inserta una pequeña sonda en el recto para generar una imagen de la glándula prostática
  • Resonancia Magnética (RM): La resonancia magnética ofrece imágenes más detalladas de la próstata. Además, puede ayudar al médico a localizar el tumor en caso de que el paciente necesite la realización de una cirugía.
  • Biopsia de próstata: La biopsia tiene el objetivo de determinar si hay presencia de células cancerosas en la próstata. Utilizando una aguja, se recolectan muestras de tejido prostático que posteriormente se envían al laboratorio para su análisis.

Actualmente, en la mayoría de los casos, cuando hay un tacto rectal sospechoso y/o un PSA mayor de 3 o 4 ng/ml, se recomienda la realización de más pruebas, entre las que destaca la biopsia, para determinar si el origen de estas alteraciones puede ser un cáncer de próstata. Esta metodología, con frecuencia tiene como consecuencia la realización de biopsias innecesarias. La biopsia es un procedimiento caro, preocupante para el paciente y más invasivo y peligroso que cualquier otro test.

Life Length ha desarrollado ProsTAV, un biomarcador de riesgo de cáncer de próstata que, combinado con el método de cribado actual y utilizando únicamente una muestra de sangre de cada paciente, puede potencialmente librar a cientos de miles de hombres al año de biopsias, cirugías y complicaciones innecesarias.

En el caso de que la biopsia confirme la presencia de cáncer, hay que determinar la agresividad del tumor. Para ello, se utiliza una escala que evalúa el grado de las células cancerosas en la próstata llamada “escala de Gleason”. Esta escala clasifica las células entre el 2 y el 10, de menor a mayor agresividad y a su vez divide el tumor en distintos grados:

    • Grado 1: Puntuación de Gleason de 6 o menos (cáncer de bajo grado)
    • Grado 2: Puntuación de Gleason de 7 – mayor presencia de células con Gleason 4 – (cáncer de mediano grado)
    • Grado 3: Puntuación de Gleason de 7 – mayor presencia de células con Gleason 3 – (cáncer de mediano grado)
    • Grado 4: Puntuación de Gleason de 8 (cáncer de alto grado)
    • Grado 5: Puntuación de Gleason de 9 a 10 (cáncer de alto grado)

 

Confirmado el diagnóstico, el médico deberá determinar el estadio (etapa) del cáncer y comprobar si hay presencia de metástasis, habiéndose propagado el tumor más allá de la próstata. Para ello el médico podría recomendar pruebas como:

    • Gammagrafía ósea
    • Ecografía
    • Tomografía axial computarizada (TAC)
    • Resonancia magnética (RM)
    • Tomografía por emisión de positrones (TEP)

 

¿Existen tratamientos para el cáncer de próstata?

El tratamiento para el cáncer de próstata siempre deberá estar prescrito y recomendado por un médico. Es posible que el cáncer de próstata de bajo grado no necesite tratamiento, aunque siempre hay que mantener una vigilancia activa.

Existen tres estrategias consideradas estándar para el manejo del cáncer de próstata localizado:

  • Cirugía
  • Radioterapia con/sin hormonoterapia
  • Observación vigilada o vigilancia activa

La elección del tratamiento depende de varios factores:

  • La probabilidad de que el tumor esté limitado a la glándula prostática y por lo tanto sea potencialmente curable
  • El tamaño tumoral y el grado histológico (grado de agresividad del tumor)
  • Edad del paciente y estado general, así como enfermedades asociadas

Entre los distintos tratamientos, destacan las siguientes opciones:

  • Prostatectomía radical: Es la cirugía para extirpar la próstata. Es una opción cuando el cáncer está presente únicamente en la glándula prostática.
  • Radioterapia: Utiliza energía de alta potencia para destruir las células cancerosas.
  • Terapias ablativas: Congelación o calentamiento del tejido prostático para destruir el tejido maligno.
  • Terapia hormonal: Las células del cáncer de próstata dependen de la testosterona para desarrollarse. La terapia hormonal es un tratamiento para que el organismo del paciente deje de producir testosterona con el objetivo de que las células cancerosas mueran o se desarrollen de manera más lenta.
  • Inmunoterapia: El sistema inmunitario puede no atacar correctamente al tumor ya que este produce proteínas que lo impiden. La inmunoterapia interfiere en este proceso para que el sistema inmunitario pueda atacar correctamente a las células cancerosas.
  • Terapia con medicamentos específicos: Se pueden recomendar medicamentos de terapia dirigida (con diana específica) para tratar el cáncer de próstata avanzado o recurrente.

  

Artículos de Referencia:

https://www.cdc.gov/spanish/cancer/prostate/basic_info/what-is-prostate-cancer.htm

https://medlineplus.gov/spanish/prostatediseases.html

https://medlineplus.gov/spanish/prostatecancer.html

https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/cancer

https://seom.org/info-sobre-el-cancer/prostata

https://www.cochrane.org/es/CD004720/PROSTATE_cribado-de-cancer-de-prostata

https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/prostate-cancer/diagnosis-treatment/drc-20353093

https://medlineplus.gov/spanish/ency/patientinstructions/000920.htm

https://lifelength.com/es/prostav/

 

Fotos: Canva

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Infecciones y enfermedades de transmisión sexual

Una infección de transmisión sexual (ITS) se produce cuando contraes un patógeno, un virus, una bacteria, un hongo o un parásito mediante el contacto íntimo de una relación sexual, mientras que la enfermedad de transmisión sexual (ETS) llega cuando este patógeno nos produce una enfermedad. Es decir, podemos tener una ITS sin ETS, pero no al revés. ¿QUÉ SON LAS ITS? Las infecciones de transmisión sexual son un conjunto de enfermedades infectocontagiosas que se transmiten de persona a persona por medio del contacto sexual. Las bacterias, los virus o los parásitos que causan estas enfermedades pueden pasar de una persona a otra a través del contacto con la sangre, el semen o los fluidos vaginales y corporales que puede producirse en el curso de una relación sexual. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), existen más de 30 tipos diferentes de bacterias, virus y parásitos que pueden transmitirse a través del contacto íntimo; algunos son curables, otros no; algunos síntomas obvios, otros no; y algunos pueden causar problemas graves de salud reproductiva a largo plazo. Por eso es importante estar al tanto de las ETS, somo se pueden transmitir, los problemas que pueden causar y como puedes protegerte a ti y a los demás. ¿CUÁLES SON LAS ETS MÁS FRECUENTES? Las 4 ETS curables más comunes son sífilis, gonorrea, clamidia y tricomoniasis. La sífilis, la gonorrea y la clamidia son infecciones bacterianas que se transmiten a través de los fluidos corporales y el contacto íntimo piel con piel o sexual, incluido el sexo oral, vaginal y anal sin protección, y también pueden transmitirse de madre a hijo durante el embarazo y el parto. La tricomoniasis es causada por un parásito microscópico que se transmite a través del contacto genital sin protección y, en casos extremadamente raros, se puede transmitir al compartir artículos personales.  Las 4 ETS incurables más comunes son la hepatitis B, el virus del herpes simple (VHS), el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y el virus del papiloma humano (VPH). Estos 4 virus se transmiten con mayor frecuencia a través del contacto íntimo de piel con piel o sexual, a través del semen, los fluidos vaginales y rectales, y de madre a bebé durante el embarazo y el parto. El herpes también se puede contagiar a través de los besos y el sexo oral. Tanto la hepatitis B como el VIH también se pueden transmitir a través de la sangre y el VIH también se puede transmitir a través de la leche materna. Pese a que estas infecciones no pueden curarse de forma permanente, actualmente existen tratamientos para controlar sus síntomas y sus posibilidades de contagio. ¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS MÁS COMUNES? Si mantienes una vida sexual activa, es recomendable hacerte pruebas para la detección de ITS periódicamente sin importar si tienes síntomas o no, debido a que mayoritariamente son asintomáticas. En caso de que se presenten síntomas, estos son los más comunes: ¿CUÁLES SON LAS CARACTERÍSTICAS DE CADA UNA? Clamidia La clamidia es una infección bacteriana del tracto genital. La clamidia puede ser difícil de detectar porque las infecciones de etapa temprana a menudo causan pocos o ningún signo o síntoma. Cuando se producen, los síntomas suelen comenzar entre una y tres semanas después de haber estado expuesto a la clamidia y pueden ser leves como una uretritis (inflamación de la uretra) y pasar rápidamente o prolongarse y producir una enfermedad potencialmente más grave llamada linfogranuloma venéreo. Principales signos y síntomas leves: Los síntomas más graves: Sífilis La sífilis es una infección bacteriana. La enfermedad afecta a inicialmente a los genitales, la piel y las membranas mucosas, y si no se trata, puede provocar daños permanentes afectando a otras partes del cuerpo y órganos. Los signos y síntomas de la sífilis suelen presentarse en tres etapas: primaria, secundaria y terciaria. También existen algunos casos en los que la sífilis se encuentra latente, en la que los análisis de sangre para detectar la bacteria dan positivo, pero no hay síntomas ni se desarrolla enfermedad. Etapa primaria Al principio, es posible que solo haya una pequeña llaga o úlcera indolora (chancro) en el lugar de la infección, generalmente en los genitales, el recto, la lengua o los labios, por lo que ésta puede pasar desapercibida al no ser vista ni producir síntomas. Estas llagas son SUPER contagiosas por lo que la infección se pasa muy fácilmente a otras personas durante el sexo. Etapa secundaria Si no es detectada y las bacterias continúan desarrollando el curso de la enfermedad, a medida que la enfermedad empeora, los síntomas pueden incluir los siguientes: Etapa terciaria Sin tratamiento, la bacteria de la sífilis puede propagarse y provocar graves daños en la salud proliferando en los órganos, siendo el daño más importante en esta etapa el producido sobre el sistema nervioso y el cerebro produciendo, ceguera, parálisis y demencia. Si no se trata, la enfermedad acaba produciendo la muerte. Algunos de los signos y síntomas en la última etapa de la sífilis incluyen los siguientes: También existe una afección conocida como sífilis congénita, que se produce cuando una mujer embarazada con sífilis transmite la enfermedad al feto. La sífilis congénita puede ser incapacitante, incluso mortal, por lo que es importante que las mujeres embarazadas con sífilis sean tratadas. Gonorrea La gonorrea es una infección bacteriana del tracto genital. Puede infectar pene, vagina, cuello uterino, ano y recto, uretra, garganta y ojos (aunque esto es poco común). Los primeros síntomas de la gonorrea generalmente aparecen dentro de los 10 días después de la exposición. Sin embargo, algunas personas pueden estar infectadas durante meses antes de que aparezcan los signos o síntomas, pudiendo transmitir igualmente la infección. Principales signos y síntomas: Tricomoniasis La tricomoniasis es una infección de transmisión sexual común causada por un parásito unicelular microscópico denominado Trichomonas vaginalis. Este organismo se propaga durante las relaciones sexuales con una persona que ya tiene la infección. En los hombres, el organismo generalmente infecta las vías urinarias, pero a menudo no causa síntomas. En las mujeres, la

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Buenos hábitos y ejercicio: 15 minutos que prolongarán tu vida

Tenemos vidas aceleradas, siempre nos falta tiempo. Este ritmo elevado nos obliga a ser selectivos con aquellas cosas que podemos hacer y esas otras que desterramos con un “ya lo haré cuando pueda”. Nosotros mismos somos víctimas de este status quo y por eso te proponemos varios cambios que puedes incorporar a tu vida y no te costarán más de 15 minutos al día: Alimentación. Una dieta correcta es el pilar sobre el que se cimenta nuestra buena salud. Se trata de una actividad tan importante como respirar o beber agua, por lo que tiene que ser equilibrada y completa. Adquirir el hábito de una alimentación adecuada implica tanto llevar una dieta equilibrada como realizar todas las comidas recomendadas al día. Planifica tu día teniendo en cuenta que tienes que llevar a cabo estas cinco pausas. Así, por ejemplo, levántate para ir a trabajar con antelación suficiente para poder desayunar. Hidratación. No existe ningún ser vivo capaz de vivir sin agua. De hecho, el 70% de nuestro cerebro está compuesto de ella y el 60% de la masa total de nuestro cuerpo también. A través de la respiración, de la orina e incluso de nuestra propia piel; el organismo pierde líquidos. Es importante mantener el cuerpo hidratado para que pueda funcionar de manera correcta, ya que algunas funciones como la regulación de la temperatura corporal se verían afectadas por la deshidratación. Existen dos maneras de ingresar agua en nuestro cuerpo: bebiendo líquidos y comiendo alimentos. Las frutas y las verduras son alimentos que tienen un alto contenido de agua y, por lo tanto, son comidas hidratantes. Evitar las sustancias tóxicas. A nadie le puede sorprender que el consumo de alcohol, tabaco y otros tipos de drogas sea perjudicial para la salud. Se tratan de sustancias tóxicas que destruyen nuestro organismo y generan dependencia, lo que puede terminar afectando a la vida personal de aquellos que las consumen. Sólo se aconseja el consumo moderado de algunas bebidas alcohólicas, como el vino o la cerveza, que pueden beneficiarnos si las incorporamos en pequeñas cantidades a las comidas. Descanso. Dormir bien es importante de cara a afrontar el día. El cuerpo necesita descansar para rendir de manera óptima y evitar el envejecimiento prematuro. Es recomendable dormir alrededor de 8 horas al día, pero esta cifra puede ser mayor o menor dependiendo de cada persona. Además, la falta de sueño puede desarrollar diferentes problemas como dolor de cabeza, dificultad para concentrarse o aumento de la propensión a padecer enfermedades mentales. Hay diferentes factores que afectan a nuestro descanso, desde la situación de nuestra vida personal a razones puramente químicas que tienen que ver con el padecimiento de otras patologías. En cualquier caso, lo mejor es que establezcas unos horarios y organices tu vida considerando que tienes que dormir las horas suficientes antes de levantarte al día siguiente. Higiene. La higiene es imprescindible para mantener un buen estado de salud tanto a corto como a largo plazo y depende de multitud de diversas acciones. La salud bucal, por ejemplo, depende en gran medida de la limpieza de la misma. Por tanto, cepillarse los dientes es una de las acciones mencionadas anteriormente, como ducharse y lavarse las manos con regularidad. De hecho, con el correcto lavado de manos podríamos evitar la transmisión de cerca del 20% de las enfermedades respiratorias. Pero ten en cuenta que si abusas del gel desinfectante limpiándote las manos de manera compulsiva, se te estropeará la epidermis en esa zona, llegando a sufrir sequedad, irritación e incluso heridas.  Por otro lado, mantener tus espacios limpios y no contribuir, en la medida de lo posible, a ensuciar los lugares compartidos con otras personas (ya sean zonas comunes o públicas), son maneras de ayudar a tu salud y la de los que te rodean. Salud mental. La Organización Mundial de la Salud trata la salud mental como “un componente integral y esencial de la salud”. Además, dice de ella que no sólo depende del padecimiento de enfermedades o trastornos, sino del “bienestar físico, social y mental”. Es cierto que multitud de factores afectan e intervienen en nuestro estado psicológico, pero es importante trabajar en nosotros mismos para que nos afecten lo menos posible. Tener una vida social sana y dedicarte a tus hobbies o hacer ejercicio son algunas cosas que pueden ayudarte a vivir más contento y a liberar estrés. Ejercicio. Practicar ejercicio es un hábito saludable que mejorará tu vida de manera significativa. La práctica regular proporciona varios beneficios entre los que se encuentra el desarrollo de la masa muscular o la desaceleración del deterioro de la misma; el aumento de la autoestima, ya que el cuerpo se fortalece; y la liberación del estrés. Hay que tener en cuenta que los ejercicios a realizar han de ser totalmente personalizados, lo que se traduce en que hay unos que son beneficiosos para determinadas personas y, al mismo tiempo, perjudiciales para otras. Las condiciones físicas de cada persona determinarán cómo será su entrenamiento. Así que, aunque la actividad pueda parecer poco exigente, lo importante es llevarla a cabo y evitar convertirse en personas sedentarias. Para realizar ejercicio podemos cambiar ciertas costumbres como desplazarnos andando o en bicicleta cuando sea posible. Sin embargo, estamos ante el único hábito de nuestra lista al que recomendamos reservarle un ratito. Entrenando 15 minutos al día quemarás grasas, desarrollarás musculatura y, entre otras cosas, incrementarás tu agilidad mental. Ya no hay excusas, el cambio es sencillo: un cuarto de hora a cambio de una vida sencillamente mejor.

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Día Internacional del Cáncer de Cuello Uterino

El cáncer de cuello uterino, también conocido como cáncer cervical o de cérvix, es el cuarto tipo de cáncer más frecuente entre las mujeres a nivel mundial. Más de medio millón de personas son diagnosticadas cada año de esta enfermedad a la que se le atribuye la muerte de 342.000 mujeres en 2020. Afortunadamente, no es uno de los que presenta mayor mortalidad y los casos han disminuido a lo largo de los últimos 50 años. El 26 de abril es el Día Internacional del Cáncer de Cuello Uterino. Te contamos todo lo que debes saber sobre esta patología.    ¿Qué es?  Esencialmente todos los tipos de cáncer consisten en lo mismo: la reproducción descontrolada de células anormales. En este caso concreto, las células defectuosas se encuentran acumuladas en el cuello del útero, la conexión entre el útero y la vagina. Se puede presentar en las células escamosas del exocérvix o en las glandulares del endocérvix. ¿Qué tipos hay?  Existen dos tipos de cáncer de cérvix que se distinguen en función de las células a la que afecta. Como hemos explicado anteriormente, esta enfermedad puede desarrollarse en las células escamosas de la zona del cuello uterino que tiene contacto con la vagina (exocérvix) o en las glandulares del interior del cuello del útero (endocérvix). En los casos menos comunes se manifiestan ambos tipos de cáncer al mismo tiempo.  Tenemos que matizar, además, que el cáncer puede manifestarse en cualquier tipo de células, lo que implica que se puede padecer cáncer en el cuello del útero que afecta a otras células del cuerpo. Ejemplo de ello son los melanomas o linfomas, que habitualmente se manifiestan en otras partes del cuerpo.  ¿Cuáles son los síntomas?  Hay que destacar que en las etapas tempranas del cáncer cervical no se manifiestan síntomas. Esto aumenta todavía más la importancia de la prevención y la concienciación sobre esta enfermedad, ya que cuando puede detectar una misma que lo padece puede ser demasiado tarde. En las fases más avanzadas puede sangrar la vagina tras la menopausia o tras mantener relaciones sexuales, sufrir dolor pélvico o experimentar cambios en el flujo vaginal, que se presenta más acuoso y de olor fétido.   ¿Cuáles son sus causas?  Son 4 las causas del cáncer de cuello uterino:  Sistema inmunitario deprimido. El sistema inmunitario, además de proteger a nuestro cuerpo de agentes infecciosos externos, se encarga de destruir células defectuosas de nuestro cuerpo. Durante la replicación celular se pueden producir errores en el material genético y producirse mutaciones que terminan derivando en cáncer. Cuando decimos que una persona se encuentra inmunodeprimida es porque posee un sistema inmune debilitado y, por tanto, las posibilidades de eliminar las células defectuosas merman.   Consumo de tabaco. El consumo de tabaco es desaconsejable para la salud por muchas razones y una de ellas es que facilita el desarrollo de diferentes tipos de cáncer.  Exposición o consumo de medicamentos. Existe un medicamento que se empleó desde 1940 hasta 1971 con objeto de prevenir abortos y otros problemas relacionados con el embarazo. Las mujeres cuyas madres fueron tratadas con este fármaco (dietilestilbestrol) es hasta 40 veces más probable que padezcan cáncer de cuello uterino. Independientemente, el tratamiento con cualquier medicamento inmunosupresor, como el que reciben las personas trasplantadas, hace que las personas sean más propensas a padecer cáncer.  Virus del Papiloma Humano. Hemos dejado la razón con más peso para el final, ya que la Organización Mundial de la Salud asegura que más del 95% de los casos de este cáncer de cuello uterino son causados por este tipo de virus. Se estima que aproximadamente el 80% de la población padecerá VPH en algún momento de su vida. Afortunadamente, en el 90% de las ocasiones el virus es eliminado por el organismo. Sin embargo, cuando el virus persiste en el cuerpo se puede desarrollar cáncer de cérvix en un plazo de alrededor de 15 años.  Hay medios que afirman que tener muchas parejas sexuales aumenta el riesgo de padecer cáncer de cuello uterino. Esto es verdad, sí, pero muy matizable. Mantener relaciones sexuales con varias personas diferentes aumenta la probabilidad de contraer VPH u otro tipo de enfermedades de transmisión sexual que pueden debilitar nuestro sistema inmunitario, como el VIH. Al mismo tiempo, sufrir estas ETS aumenta el riesgo de desarrollar el tipo de cáncer que nos compete, pero no existe una relación directa entre mantener relaciones sexuales con distintas personas y el cáncer de cuello uterino.  ¿Tiene cura?  Como hemos mencionado en otras ocasiones, es muy difícil hablar de cura cuando se trata del cáncer. El término que se utiliza en estos casos es el de remisión, afirmando que un cáncer se encuentra en estado de remisión cuando han desaparecido todos sus signos y síntomas. Estos pueden volver a manifestarse más adelante, aunque las posibilidades disminuyen cuanto más tiempo transcurre desde la remisión. Por tanto, existen 3 tipos de tratamientos: cirugía, quimioterapia y radioterapia. Muchas pacientes requieren de varias de estas técnicas para que remita el cáncer. Es importante determinar a qué células del cuello uterino afecta y definir en qué fase se encuentra la enfermedad para abordar un tratamiento.   Por otro lado, la vacuna contra el VPH disminuye notablemente las posibilidades de padecer cáncer de cérvix en la medida que previene padecer dicho tipo de virus.  Tenemos la obligación de destacar que la prevención resulta vital para reducir las posibilidades de tener que luchar contra la enfermedad. Por otro lado, la detección temprana incrementa de manera considerable el índice de supervivencia del paciente. Por esta razón, los exámenes médicos regulares y la concienciación de la población resultan esenciales para ganarle la lucha a esta enfermedad.  Esperamos que la incidencia continúe descendiendo y el índice de supervivencia siga aumentando. Hoy es el Día Internacional del Cáncer de Cuello Uterino, un día necesario para visibilizar una enfermedad a la que conseguiremos vencer con investigación, concienciación y con la fortaleza y el coraje de más de medio millón de mujeres que son diagnosticadas cada año.

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