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El ABC de las vitaminas: Todo lo que tienes que saber

No es extraño escuchar la importancia de las vitaminas. A todos nos suena la vitamina C del zumo de naranja y la vitamina D cuando tomamos el sol. La realidad es que existen 13 tipos de vitaminas esenciales y, como su propio nombre indica, son imprescindibles para el correcto funcionamiento del organismo. Las vitaminas pueden tener dos nomenclaturas: un nombre único y otra compuesta por una letra que puede ir seguida de un número. Por ejemplo, el retinol también es conocido como vitamina A. Todas se obtienen a través de los alimentos y si existen tantos tipos diferentes es porque cada una desempeña una función distinta. Desgraciadamente no existe ningún alimento que contenga todas las vitaminas, así que nuestra dieta tiene que ser variada, nos guste o no. Somos conscientes de que puede parecer difícil y abrumador, por eso desde Life Length os hemos preparado un abecedario de las vitaminas con toda la información que necesitáis saber de cada una: 

Antes de comenzar debemos aclarar que las vitaminas se pueden clasificar entre liposolubles e hidrosolubles. Las primeras se pueden almacenar en los tejidos grasos y en el hígado y son difíciles de eliminar. Las segundas se encuentran disueltas en el agua y no hay manera de retenerlas demasiado tiempo en el organismo, por lo que deben consumirse regularmente en nuestra dieta o tomarlos mediante suplementos. Las vitaminas sobrantes se expulsan del organismo a través de la orina, pero si los niveles son excesivamente altos producen problemas en el organismo.  

 

 Vitamina A (retinol)

También conocida como retinol, es una vitamina liposoluble que afecta a nuestra visión, a la reproducción celular, a fortalecer el sistema inmunitario y al desarrollo de tejidos óseos, tejidos blandos y mucosas. El exceso de retinol puede producir pérdida excesiva de peso, fuertes dolores de cabeza y caída de cabello. El defecto, por su parte, nos hace más propensos a contraer enfermedades, acarrea problemas de visión (especialmente en condiciones de baja luminosidad) y puede manifestarse como erupciones cutáneas. Existen dos tipos: La vitamina A, que encontramos en alimentos como frutas y verduras; y la vitamina A preformada, que obtenemos comiendo carne vacuna y de ave.

 

Vitamina B1 (tiamina)

Se trata de la primera vitamina del complejo B. Sí, hemos mencionado que existen 13 tipos de vitaminas y 8 de ellas pertenecen al complejo B. Este tipo de vitaminas son hidrosolubles, lo que significa que deben ser ingeridas con regularidad porque nuestro organismo es incapaz de retenerlas demasiado tiempo. La tiamina juega un papel crucial en diferentes reacciones químicas del cuerpo, especialmente ayudando a las células a transformar carbohidratos en energía, interviene en la contracción muscular y en el sistema nervioso. No hay problemas conocidos que se relacionen con el exceso de tiamina, pero su carencia puede producir insuficiencia cardiaca y deteriorar el sistema nervioso. Podemos adquirir vitamina B1 de múltiples alimentos como las carnes y el hígado, el pescado, frutas o verduras. 

 

Vitamina B2 (riboflavina)

Está involucrada en el crecimiento corporal y en la producción de glóbulos rojos, que intervienen en el transporte de oxígeno en el organismo. Por tanto, su déficit puede producir anemia, lesiones cutáneas y visión nublada. Su exceso no tiene contraindicaciones conocidas. Podemos incorporarlo a nuestro organismo ingiriendo productos con base en cereales, hortalizas verdes y carne magra, entre otras. 

 

 

Vitamina B3 (niacina)

Se trata de una vitamina que interviene en la transformación de los alimentos que ingerimos para sean útiles en nuestro organismo (metabolismo). También interviene en el aparato digestivo, el sistema nervioso y la piel, lo que implica que su carencia pueda producir pelagra, una enfermedad asociada a la falta de niacina que produce diarrea, dermatitis y demencia. Comer carnes, pescado o cereales integrales nos ayudará a mantener unos niveles correctos de vitamina B3. 

 

Vitamina B5 (ácido pantoténico)

El ácido pantoténico colabora con la biotina (vitamina B7) en el p

roceso metabólico, es decir, en la transformación de los alimentos en sustancias más sencillas para que puedan ser aprovechadas por el organismo. También interviene en la formación de colesterol y determinadas hormonas. Su exceso puede desarrollar diarrea, pero su defecto puede producir dermatitis, pérdida de cabello y somnolencia, entre otros problemas. La realidad es que es inusual tener deficiencia de ácido pantoténico, ya que podemos incorporarlo a nuestro organismo comiendo diferentes tipos de carnes, huevo, leche o granos enteros (arroz y trigo integrales, por ejemplo). 

 

Vitamina B6 (piridoxina)

Esta vitamina interviene en el sistema inmunitario (más concretamente en la producción de anticuerpos), en la formación de glóbulos rojos y en el correcto funcionamiento del sistema nervioso. Su exceso causa diferentes trastornos como la anemia, el entumecimiento articular y anomalías en el sistema nervioso como la falta de coordinación muscular. Si no disponemos de piridoxina suficiente sufriremos neuropatía periférica, dermatitis e incluso puede hacernos más propensos a la depresión. Se encuentra en alimentos como el pescado azul, algunos tipos de frutos secos y productos lácteos. 

 

Vitamina B7 (Biotina)

La biotina está involucrada en el proceso metabólico de grasas, proteínas y carbohidratos y se encarga de producir determinadas hormonas. El exceso de biotina no resulta perjudicial en sí mismo, pero puede mostrar valores alterados en determinados análisis.  La falta de biotina puede desarrollar deterioro cutáneo, pérdida de cabello y fragilidad en las uñas. Resulta realmente extraño tener deficiencia de biotina si tenemos en cuenta que se encuentra en una amplia variedad de alimentos entre los que encontramos en la carne, el pescado, diferentes tipos de semillas y algunas hortalizas como el brócoli o las espinacas. 

 

Vitamina B9 (ácido fólico o folato)

El ácido fólico desempeña un papel fundamental en la formación de glób

ulos rojos y del ADN, siendo imprescindible en la reproducción celular.  Además, trabaja junto a la Vitamina C y a la vitamina B12 en la creación de algunas proteínas. Durante los periodos de embarazo es importante mantener los niveles correctos de vitamina B9 para prevenir malformaciones cerebrales y espinales del feto. El exceso de folato no representa ningún riesgo directo para la salud, pero puede tapar niveles bajos de vitamina B12. Los niveles bajos de vitamina B12 pueden causas problemas neurológicos que, si no reciben tratamiento, pueden llegar a ser irreversibles. Niveles bajos de ácido fólico pueden producir úlceras en la boca, diarrea y problemas en el crecimiento. Se puede encontrar en alimentos como los frutos secos, las verduras y los cereales. 

 

Vitamina B12 (cianocobalamina)

Esta vitamina, como hemos mencionado anteriormente, actúa junto al ácido fólico en la formación de determinadas proteínas. También interviene en la creación de glóbulos rojos, en el sistema nervioso y en la reproducción del ADN, que tiene relación directa con el crecimiento y la regeneración de tejidos. Su exceso puede causar nauseas, dolor de cabeza y diarrea. Esta vitamina se almacena en el hígado, por lo que tienen que pasar largos periodos sin introducir este compuesto en nuestro cuerpo para que se considere que tenemos carencia y se manifiesten los problemas. La falta de cianocobalamina produce anemia y daños neurológicos que pueden ser irreversibles si no son tratados a tiempo, especialmente en personas mayores. Mantendremos nuestros niveles normales si incluimos en nuestra dieta carne, huevos y productos lácteos.

 

 Vitamina C (antiescorbútica)

Se trata de una vitamina hidrosoluble, lo que significa que hay que incorporarla en nuestro cuerpo habitualmente. Junto a la vitamina B9 está involucrada en la creación de algunas proteínas. Contribuye a la producción de piel, tendones y vasos sanguíneos. Además, interviene en la regeneración de diversos tejidos. No es habitual el exceso de vitamina C, ya que suele expulsarse por la orina. Sin embargo, cuando ocurre, probablemente causado por la ingesta suplementos vitamínicos, puede producir insomnio, dolor de cabeza y malestar digestivo. Contrariamente, la falta de vitamina C desarrolla la enfermedad del escorbuto, que produce anemia, mala cicatrización y debilidad de los vasos sanguíneos. Podemos obtenerla incorporando a nuestra dieta frutas cítricas y algunas verduras, entre otros alimentos. 

 

Vitamina D

Se trata de un compuesto liposoluble, lo que significa que se puede almacenar en el hígado y en los tejidos grasos. Esta vitamina permite que nuestro cuerpo absorba el calcio, elemento del que se componen principalmente nuestros huesos. El exceso de vitamina D se traduce en un exceso de calcio en sangre. Puede producir nauseas, ganas frecuentes de orinar e incluso la formación de cálculos de calcio, piedras que resultan de la acumulación de calcio. Se activa cuando recibimos luz solar, siempre que se haga con moderación, ya que la exposición prolongada a radiación solar tiene múltiples contraindicaciones.

 

Vitamina E

Participa en la formación de glóbulos rojos, evita que se formen coágulos de sangre y tiene una función antioxidante que protege a las células de los radicales libres que pueden deteriorarlas. También hay que tener en cuenta que muchas células utilizan este compuesto para comunicarse entre sí. Los niveles excesivamente altos de vitamina E pueden producir hemorragias, náuseas y fatiga muscular. Por otro lado, su carencia implica problemas de coordinación y reflejos a los que se suma debilidad muscular. Podemos introducirlo en nuestro organismo con aceites vegetales, frutos secos y pescado.  

 

Vitamina K

Se trata de un compuesto directamente responsable de la coagulación de la sangre y participa en el bienestar óseo. El exceso de esta vitamina puede producir coágulos y problemas en el hígado. El defecto, por su parte, produce el efecto contrario: hemorragias y dificultad para cerrar heridas, además de osteoporosis. Podemos consumir vitamina K a través de variados alimentos como aceites vegetales, algunas verduras, carnes o huevos. 

 

Ahora que hemos explicado todas las vitaminas que se han descubierto, nos vemos en la necesidad de recordar que todas las vitaminas son esenciales y tener carencias de ellas es perjudicial para la salud. La vida no es posible sin todas y cada una de las 13. Existen patologías que nos impiden asimilar algunas de estas vitaminas, lo que nos obliga a compensarlo recurriendo a suplementos vitamínicos. Sin embargo, para la gran mayoría de personas una dieta equilibrada debería permitirnos tener niveles normales de todas estas vitaminas. Una vez más, una buena alimentación nos ayuda a vivir más y, por supuesto, mejor. 

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Infecciones y enfermedades de transmisión sexual

Una infección de transmisión sexual (ITS) se produce cuando contraes un patógeno, un virus, una bacteria, un hongo o un parásito mediante el contacto íntimo de una relación sexual, mientras que la enfermedad de transmisión sexual (ETS) llega cuando este patógeno nos produce una enfermedad. Es decir, podemos tener una ITS sin ETS, pero no al revés. ¿QUÉ SON LAS ITS? Las infecciones de transmisión sexual son un conjunto de enfermedades infectocontagiosas que se transmiten de persona a persona por medio del contacto sexual. Las bacterias, los virus o los parásitos que causan estas enfermedades pueden pasar de una persona a otra a través del contacto con la sangre, el semen o los fluidos vaginales y corporales que puede producirse en el curso de una relación sexual. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), existen más de 30 tipos diferentes de bacterias, virus y parásitos que pueden transmitirse a través del contacto íntimo; algunos son curables, otros no; algunos síntomas obvios, otros no; y algunos pueden causar problemas graves de salud reproductiva a largo plazo. Por eso es importante estar al tanto de las ETS, somo se pueden transmitir, los problemas que pueden causar y como puedes protegerte a ti y a los demás. ¿CUÁLES SON LAS ETS MÁS FRECUENTES? Las 4 ETS curables más comunes son sífilis, gonorrea, clamidia y tricomoniasis. La sífilis, la gonorrea y la clamidia son infecciones bacterianas que se transmiten a través de los fluidos corporales y el contacto íntimo piel con piel o sexual, incluido el sexo oral, vaginal y anal sin protección, y también pueden transmitirse de madre a hijo durante el embarazo y el parto. La tricomoniasis es causada por un parásito microscópico que se transmite a través del contacto genital sin protección y, en casos extremadamente raros, se puede transmitir al compartir artículos personales.  Las 4 ETS incurables más comunes son la hepatitis B, el virus del herpes simple (VHS), el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y el virus del papiloma humano (VPH). Estos 4 virus se transmiten con mayor frecuencia a través del contacto íntimo de piel con piel o sexual, a través del semen, los fluidos vaginales y rectales, y de madre a bebé durante el embarazo y el parto. El herpes también se puede contagiar a través de los besos y el sexo oral. Tanto la hepatitis B como el VIH también se pueden transmitir a través de la sangre y el VIH también se puede transmitir a través de la leche materna. Pese a que estas infecciones no pueden curarse de forma permanente, actualmente existen tratamientos para controlar sus síntomas y sus posibilidades de contagio. ¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS MÁS COMUNES? Si mantienes una vida sexual activa, es recomendable hacerte pruebas para la detección de ITS periódicamente sin importar si tienes síntomas o no, debido a que mayoritariamente son asintomáticas. En caso de que se presenten síntomas, estos son los más comunes: ¿CUÁLES SON LAS CARACTERÍSTICAS DE CADA UNA? Clamidia La clamidia es una infección bacteriana del tracto genital. La clamidia puede ser difícil de detectar porque las infecciones de etapa temprana a menudo causan pocos o ningún signo o síntoma. Cuando se producen, los síntomas suelen comenzar entre una y tres semanas después de haber estado expuesto a la clamidia y pueden ser leves como una uretritis (inflamación de la uretra) y pasar rápidamente o prolongarse y producir una enfermedad potencialmente más grave llamada linfogranuloma venéreo. Principales signos y síntomas leves: Los síntomas más graves: Sífilis La sífilis es una infección bacteriana. La enfermedad afecta a inicialmente a los genitales, la piel y las membranas mucosas, y si no se trata, puede provocar daños permanentes afectando a otras partes del cuerpo y órganos. Los signos y síntomas de la sífilis suelen presentarse en tres etapas: primaria, secundaria y terciaria. También existen algunos casos en los que la sífilis se encuentra latente, en la que los análisis de sangre para detectar la bacteria dan positivo, pero no hay síntomas ni se desarrolla enfermedad. Etapa primaria Al principio, es posible que solo haya una pequeña llaga o úlcera indolora (chancro) en el lugar de la infección, generalmente en los genitales, el recto, la lengua o los labios, por lo que ésta puede pasar desapercibida al no ser vista ni producir síntomas. Estas llagas son SUPER contagiosas por lo que la infección se pasa muy fácilmente a otras personas durante el sexo. Etapa secundaria Si no es detectada y las bacterias continúan desarrollando el curso de la enfermedad, a medida que la enfermedad empeora, los síntomas pueden incluir los siguientes: Etapa terciaria Sin tratamiento, la bacteria de la sífilis puede propagarse y provocar graves daños en la salud proliferando en los órganos, siendo el daño más importante en esta etapa el producido sobre el sistema nervioso y el cerebro produciendo, ceguera, parálisis y demencia. Si no se trata, la enfermedad acaba produciendo la muerte. Algunos de los signos y síntomas en la última etapa de la sífilis incluyen los siguientes: También existe una afección conocida como sífilis congénita, que se produce cuando una mujer embarazada con sífilis transmite la enfermedad al feto. La sífilis congénita puede ser incapacitante, incluso mortal, por lo que es importante que las mujeres embarazadas con sífilis sean tratadas. Gonorrea La gonorrea es una infección bacteriana del tracto genital. Puede infectar pene, vagina, cuello uterino, ano y recto, uretra, garganta y ojos (aunque esto es poco común). Los primeros síntomas de la gonorrea generalmente aparecen dentro de los 10 días después de la exposición. Sin embargo, algunas personas pueden estar infectadas durante meses antes de que aparezcan los signos o síntomas, pudiendo transmitir igualmente la infección. Principales signos y síntomas: Tricomoniasis La tricomoniasis es una infección de transmisión sexual común causada por un parásito unicelular microscópico denominado Trichomonas vaginalis. Este organismo se propaga durante las relaciones sexuales con una persona que ya tiene la infección. En los hombres, el organismo generalmente infecta las vías urinarias, pero a menudo no causa síntomas. En las mujeres, la

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Buenos hábitos y ejercicio: 15 minutos que prolongarán tu vida

Tenemos vidas aceleradas, siempre nos falta tiempo. Este ritmo elevado nos obliga a ser selectivos con aquellas cosas que podemos hacer y esas otras que desterramos con un “ya lo haré cuando pueda”. Nosotros mismos somos víctimas de este status quo y por eso te proponemos varios cambios que puedes incorporar a tu vida y no te costarán más de 15 minutos al día: Alimentación. Una dieta correcta es el pilar sobre el que se cimenta nuestra buena salud. Se trata de una actividad tan importante como respirar o beber agua, por lo que tiene que ser equilibrada y completa. Adquirir el hábito de una alimentación adecuada implica tanto llevar una dieta equilibrada como realizar todas las comidas recomendadas al día. Planifica tu día teniendo en cuenta que tienes que llevar a cabo estas cinco pausas. Así, por ejemplo, levántate para ir a trabajar con antelación suficiente para poder desayunar. Hidratación. No existe ningún ser vivo capaz de vivir sin agua. De hecho, el 70% de nuestro cerebro está compuesto de ella y el 60% de la masa total de nuestro cuerpo también. A través de la respiración, de la orina e incluso de nuestra propia piel; el organismo pierde líquidos. Es importante mantener el cuerpo hidratado para que pueda funcionar de manera correcta, ya que algunas funciones como la regulación de la temperatura corporal se verían afectadas por la deshidratación. Existen dos maneras de ingresar agua en nuestro cuerpo: bebiendo líquidos y comiendo alimentos. Las frutas y las verduras son alimentos que tienen un alto contenido de agua y, por lo tanto, son comidas hidratantes. Evitar las sustancias tóxicas. A nadie le puede sorprender que el consumo de alcohol, tabaco y otros tipos de drogas sea perjudicial para la salud. Se tratan de sustancias tóxicas que destruyen nuestro organismo y generan dependencia, lo que puede terminar afectando a la vida personal de aquellos que las consumen. Sólo se aconseja el consumo moderado de algunas bebidas alcohólicas, como el vino o la cerveza, que pueden beneficiarnos si las incorporamos en pequeñas cantidades a las comidas. Descanso. Dormir bien es importante de cara a afrontar el día. El cuerpo necesita descansar para rendir de manera óptima y evitar el envejecimiento prematuro. Es recomendable dormir alrededor de 8 horas al día, pero esta cifra puede ser mayor o menor dependiendo de cada persona. Además, la falta de sueño puede desarrollar diferentes problemas como dolor de cabeza, dificultad para concentrarse o aumento de la propensión a padecer enfermedades mentales. Hay diferentes factores que afectan a nuestro descanso, desde la situación de nuestra vida personal a razones puramente químicas que tienen que ver con el padecimiento de otras patologías. En cualquier caso, lo mejor es que establezcas unos horarios y organices tu vida considerando que tienes que dormir las horas suficientes antes de levantarte al día siguiente. Higiene. La higiene es imprescindible para mantener un buen estado de salud tanto a corto como a largo plazo y depende de multitud de diversas acciones. La salud bucal, por ejemplo, depende en gran medida de la limpieza de la misma. Por tanto, cepillarse los dientes es una de las acciones mencionadas anteriormente, como ducharse y lavarse las manos con regularidad. De hecho, con el correcto lavado de manos podríamos evitar la transmisión de cerca del 20% de las enfermedades respiratorias. Pero ten en cuenta que si abusas del gel desinfectante limpiándote las manos de manera compulsiva, se te estropeará la epidermis en esa zona, llegando a sufrir sequedad, irritación e incluso heridas.  Por otro lado, mantener tus espacios limpios y no contribuir, en la medida de lo posible, a ensuciar los lugares compartidos con otras personas (ya sean zonas comunes o públicas), son maneras de ayudar a tu salud y la de los que te rodean. Salud mental. La Organización Mundial de la Salud trata la salud mental como “un componente integral y esencial de la salud”. Además, dice de ella que no sólo depende del padecimiento de enfermedades o trastornos, sino del “bienestar físico, social y mental”. Es cierto que multitud de factores afectan e intervienen en nuestro estado psicológico, pero es importante trabajar en nosotros mismos para que nos afecten lo menos posible. Tener una vida social sana y dedicarte a tus hobbies o hacer ejercicio son algunas cosas que pueden ayudarte a vivir más contento y a liberar estrés. Ejercicio. Practicar ejercicio es un hábito saludable que mejorará tu vida de manera significativa. La práctica regular proporciona varios beneficios entre los que se encuentra el desarrollo de la masa muscular o la desaceleración del deterioro de la misma; el aumento de la autoestima, ya que el cuerpo se fortalece; y la liberación del estrés. Hay que tener en cuenta que los ejercicios a realizar han de ser totalmente personalizados, lo que se traduce en que hay unos que son beneficiosos para determinadas personas y, al mismo tiempo, perjudiciales para otras. Las condiciones físicas de cada persona determinarán cómo será su entrenamiento. Así que, aunque la actividad pueda parecer poco exigente, lo importante es llevarla a cabo y evitar convertirse en personas sedentarias. Para realizar ejercicio podemos cambiar ciertas costumbres como desplazarnos andando o en bicicleta cuando sea posible. Sin embargo, estamos ante el único hábito de nuestra lista al que recomendamos reservarle un ratito. Entrenando 15 minutos al día quemarás grasas, desarrollarás musculatura y, entre otras cosas, incrementarás tu agilidad mental. Ya no hay excusas, el cambio es sencillo: un cuarto de hora a cambio de una vida sencillamente mejor.

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Día Internacional del Cáncer de Cuello Uterino

El cáncer de cuello uterino, también conocido como cáncer cervical o de cérvix, es el cuarto tipo de cáncer más frecuente entre las mujeres a nivel mundial. Más de medio millón de personas son diagnosticadas cada año de esta enfermedad a la que se le atribuye la muerte de 342.000 mujeres en 2020. Afortunadamente, no es uno de los que presenta mayor mortalidad y los casos han disminuido a lo largo de los últimos 50 años. El 26 de abril es el Día Internacional del Cáncer de Cuello Uterino. Te contamos todo lo que debes saber sobre esta patología.    ¿Qué es?  Esencialmente todos los tipos de cáncer consisten en lo mismo: la reproducción descontrolada de células anormales. En este caso concreto, las células defectuosas se encuentran acumuladas en el cuello del útero, la conexión entre el útero y la vagina. Se puede presentar en las células escamosas del exocérvix o en las glandulares del endocérvix. ¿Qué tipos hay?  Existen dos tipos de cáncer de cérvix que se distinguen en función de las células a la que afecta. Como hemos explicado anteriormente, esta enfermedad puede desarrollarse en las células escamosas de la zona del cuello uterino que tiene contacto con la vagina (exocérvix) o en las glandulares del interior del cuello del útero (endocérvix). En los casos menos comunes se manifiestan ambos tipos de cáncer al mismo tiempo.  Tenemos que matizar, además, que el cáncer puede manifestarse en cualquier tipo de células, lo que implica que se puede padecer cáncer en el cuello del útero que afecta a otras células del cuerpo. Ejemplo de ello son los melanomas o linfomas, que habitualmente se manifiestan en otras partes del cuerpo.  ¿Cuáles son los síntomas?  Hay que destacar que en las etapas tempranas del cáncer cervical no se manifiestan síntomas. Esto aumenta todavía más la importancia de la prevención y la concienciación sobre esta enfermedad, ya que cuando puede detectar una misma que lo padece puede ser demasiado tarde. En las fases más avanzadas puede sangrar la vagina tras la menopausia o tras mantener relaciones sexuales, sufrir dolor pélvico o experimentar cambios en el flujo vaginal, que se presenta más acuoso y de olor fétido.   ¿Cuáles son sus causas?  Son 4 las causas del cáncer de cuello uterino:  Sistema inmunitario deprimido. El sistema inmunitario, además de proteger a nuestro cuerpo de agentes infecciosos externos, se encarga de destruir células defectuosas de nuestro cuerpo. Durante la replicación celular se pueden producir errores en el material genético y producirse mutaciones que terminan derivando en cáncer. Cuando decimos que una persona se encuentra inmunodeprimida es porque posee un sistema inmune debilitado y, por tanto, las posibilidades de eliminar las células defectuosas merman.   Consumo de tabaco. El consumo de tabaco es desaconsejable para la salud por muchas razones y una de ellas es que facilita el desarrollo de diferentes tipos de cáncer.  Exposición o consumo de medicamentos. Existe un medicamento que se empleó desde 1940 hasta 1971 con objeto de prevenir abortos y otros problemas relacionados con el embarazo. Las mujeres cuyas madres fueron tratadas con este fármaco (dietilestilbestrol) es hasta 40 veces más probable que padezcan cáncer de cuello uterino. Independientemente, el tratamiento con cualquier medicamento inmunosupresor, como el que reciben las personas trasplantadas, hace que las personas sean más propensas a padecer cáncer.  Virus del Papiloma Humano. Hemos dejado la razón con más peso para el final, ya que la Organización Mundial de la Salud asegura que más del 95% de los casos de este cáncer de cuello uterino son causados por este tipo de virus. Se estima que aproximadamente el 80% de la población padecerá VPH en algún momento de su vida. Afortunadamente, en el 90% de las ocasiones el virus es eliminado por el organismo. Sin embargo, cuando el virus persiste en el cuerpo se puede desarrollar cáncer de cérvix en un plazo de alrededor de 15 años.  Hay medios que afirman que tener muchas parejas sexuales aumenta el riesgo de padecer cáncer de cuello uterino. Esto es verdad, sí, pero muy matizable. Mantener relaciones sexuales con varias personas diferentes aumenta la probabilidad de contraer VPH u otro tipo de enfermedades de transmisión sexual que pueden debilitar nuestro sistema inmunitario, como el VIH. Al mismo tiempo, sufrir estas ETS aumenta el riesgo de desarrollar el tipo de cáncer que nos compete, pero no existe una relación directa entre mantener relaciones sexuales con distintas personas y el cáncer de cuello uterino.  ¿Tiene cura?  Como hemos mencionado en otras ocasiones, es muy difícil hablar de cura cuando se trata del cáncer. El término que se utiliza en estos casos es el de remisión, afirmando que un cáncer se encuentra en estado de remisión cuando han desaparecido todos sus signos y síntomas. Estos pueden volver a manifestarse más adelante, aunque las posibilidades disminuyen cuanto más tiempo transcurre desde la remisión. Por tanto, existen 3 tipos de tratamientos: cirugía, quimioterapia y radioterapia. Muchas pacientes requieren de varias de estas técnicas para que remita el cáncer. Es importante determinar a qué células del cuello uterino afecta y definir en qué fase se encuentra la enfermedad para abordar un tratamiento.   Por otro lado, la vacuna contra el VPH disminuye notablemente las posibilidades de padecer cáncer de cérvix en la medida que previene padecer dicho tipo de virus.  Tenemos la obligación de destacar que la prevención resulta vital para reducir las posibilidades de tener que luchar contra la enfermedad. Por otro lado, la detección temprana incrementa de manera considerable el índice de supervivencia del paciente. Por esta razón, los exámenes médicos regulares y la concienciación de la población resultan esenciales para ganarle la lucha a esta enfermedad.  Esperamos que la incidencia continúe descendiendo y el índice de supervivencia siga aumentando. Hoy es el Día Internacional del Cáncer de Cuello Uterino, un día necesario para visibilizar una enfermedad a la que conseguiremos vencer con investigación, concienciación y con la fortaleza y el coraje de más de medio millón de mujeres que son diagnosticadas cada año.

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