Fatiga Pandémica y Salud Mental

22 marzo 2021 Deja tu comentario

Recientemente, el 11 de marzo, se cumplió un año desde que la OMS determinó que la COVID-19 puede caracterizarse como una pandemia. Hace también más de un año que España declaró el estado de alarma y el confinamiento domiciliario. Tras tantos meses de incertidumbre, todos empezamos a notarlo a nivel psicológico.

La Fatiga Pandémica es un nuevo término acuñado por la OMS que describe la desmotivación a seguir los comportamientos protectores recomendados, que emerge gradualmente con el tiempo y que se ve definido por una serie de emociones, experiencias y percepciones.

Es decir, es el cansancio derivado del agotamiento que está creando la hipervigilancia y las consecuencias en nuestra vida diaria de un virus que nadie ve, pero que todos sabemos que está ahí.

Y es que, en España (así como en otros países), hemos pasado por distintas fases durante este año:

Primero una cuarentena que duró casi 3 meses y que nos mantuvo a todos encerrados en casa, sin poder salir más que para comprar, trabajar y atender a terceras personas necesitadas.

Después, a nivel nacional, una desescalada en verano que tras la creciente subida en casos, provocó un endurecimiento en las medidas contra la COVID desde el mes de septiembre y que nos mantiene con toques de queda y cierres perimetrales cambiantes.

Y en nuestro día a día: mantener distancias, lavado de manos, mascarilla, gel hidroalcohólico, semanas e incluso meses sin poder ver a nuestros seres queridos, pruebas de detección de COVID ante la presencia de síntomas y todo el cuidado del mundo para no contagiarnos.

Otros países han seguido otras medidas, pero, en definitiva, está claro que hay un factor común: esta situación nos está generado una presión e incertidumbre enorme que tiene consecuencias directas en nuestra salud mental y física: estrés, ansiedad, abuso de sustancias como el alcohol o el tabaco, depresión, inseguridad, etc. En definitiva, todos sufrimos en mayor o menor grado de la denominada fatiga pandémica.

De una forma o de otra, todos acabamos haciéndonos la misma pregunta una y otra vez: ¿Cuánto durará la pandemia? Y es que la palabra “fatiga” proviene precisamente de esa incertidumbre a largo plazo.

¿Cuánto tiempo durará la pandemia?

Los expertos no consiguen ponerse de acuerdo acerca de la duración de la pandemia. Esto se debe principalmente a que las ratios de vacunación, el número de habitantes, así como las características y circunstancias intrínsecas de cada país son diferentes.

Algunos expertos aseguran que, si se sigue un proceso de vacunación estricto, para finales de verano del 2021 podremos empezar a tener “inmunidad de rebaño” -que se alcance un 60-70% de población vacunada- en algunos países como España o Estados Unidos y que, por consiguiente, a finales del 2021 podamos volver a la normalidad.

Otros expertos indican que algunos países podrían tardar incluso hasta 7 años en retomar la normalidad, sobre todo aquellos más pobres que tienen mayores problemas para acceder a las vacunas.

Mike Ryan, Director de Emergencias Sanitarias de la OMS, además nos advierte que las vacunas por sí solas no podrán hacer todo el trabajo y seguiremos necesitando medidas de prevención y responsabilidad individual para que la pandemia acabe cuanto antes.

¿Cómo podemos reducir la fatiga pandémica?

Debemos cuidar nuestro bienestar psicológico y físico más que nunca para reducir está fatiga pandémica. Parece lógico, pero la hipervigilancia y el estrés nos dejan agotados, lo que se traduce en un descuido de nuestras necesidades más básicas.

Para mejorar nuestro bienestar general, debemos:

  1. Llevar una buena alimentación.
  2. Realizar ejercicio.
  3. Marcarnos rutinas de sueño.
  4. Separar nuestros distintos ámbitos de vida.
  5. No caer en la autoexigencia o la obsesión.

Los primeros son lógicos, pero en esta época que nos ha tocado vivir es especialmente importante el tema de la autoexigencia. Se ha vuelto fundamental aprender a no ser duros con nosotros mismos. Si un día no se puede realizar cierta actividad, no pasa nada, debemos pararnos y pensar que la situación no es la óptima y que no vamos a poder dar el 100% de nosotros mismos como antes.

También es importante relajar nuestras conversaciones en torno a la COVID-19. Sabemos que es complicado, dado que forma parte de nuestro día a día y es nuestra principal preocupación, pero reducir las veces que hablamos de ello nos ayuda a desconectar y no tenerlo tan presente.

¿Y si creo que puedo haberme contagiado?

Sabemos que plantearse la simple posibilidad da miedo, y no es para menos teniendo en cuenta los estragos que puede producir esta enfermedad.

Siempre debemos seguir las recomendaciones oficiales de Sanidad y, ante la menor sintomatología, no dudar en realizarse una prueba de detección de COVID.

Al final, una forma de reducir nuestra ansiedad y la incertidumbre de luchar contra algo que a mera vista es invisible, va de la mano con realizarse un test y ver que somo negativos, o en el caso de positivo, poder tomar todas las medidas necesarias y no producir más contagios ni muertes.

¡Realizarse pruebas de detección de COVID y seguir las medidas de prevención son las únicas herramienta a nuestro alcance para detener la pandemia!

Life Length lleva desde el comienzo de la pandemia realizando todas las pruebas; serológicas como la ELISA o el Test Rápido de Anticuerpos o pruebas diagnósticas como la PCR o el Test Rápido de Antígenos.

Estamos en Madrid realizando las pruebas los 7 días de la semana, por lo que, para tranquilidad de todos, puedes siempre reservar tu cita con nosotros en cualquier momento.

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